← Volver al Índice del Curso

SEMANA 42- EJERCICIOS 288 AL 294

Imagen Curso de Milagros

Un Curso de Milagros- Ejercicios

Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez

Descargar las lecciones en Pdf

boton-descargar

SEMANA 42 – EJERCICIOS DEL 288 AL 294


LECCIÓN 288
Que me olvide hoy del pasado de mi hermano.
1. Éste es el pensamiento que me conduce a Ti y me lleva a mi meta. 2No puedo llegar hasta Ti sin mi hermano. 3Y para conocer mi Fuente, tengo primero que reconocer lo que Tú creaste uno conmigo. 4La mano de mi hermano es la que me conduce a Ti. 5Sus pecados están en el pasado junto con los míos, y me he salvado porque el pasado ya pasó. 6No permitas que lo siga abrigando en mi corazón, pues me desviaría del camino que me lleva a Ti. 7Mi hermano es mi salvador. 8No dejes que ataque al salvador que Tú me has dado. 9Por el contrarío, déjame honrar a aquel que lleva tu Nombre, para así poder recordar que es el mío también.
2. Perdóname hoy. 2Y sabrás que me has perdonado si contem­plas a tu hermano en la luz de la santidad. 3Él no puede ser menos santo que yo, y tú no puedes ser más santo que él.

LECCIÓN 289
El pasado ya pasó. No me puede afectar.
1. A menos que el pasado se haya borrado de mi mente, no podré contemplar el mundo real. 2Pues en ese caso no estaría contem­plando nada, sino viendo lo que no esta ahí. 3¿Cómo podría entonces percibir el mundo que el perdón ofrece? 4El propósito del pasado fue precisamente ocultarlo, pues dicho mundo sólo se puede ver en el ahora. 5No tiene pasado. 6Pues, ¿a qué se le puede conceder perdón sino al pasado, el cual al ser perdonado desapa­rece?
2. Padre, no me dejes contemplar un pasado que no existe. 2Pues Tú me has ofrecido Tu Propio sustituto: un mundo presente que el pasado ha dejado intacto y libre de pecado. 3He aquí el final de la culpabilidad. 4Y aquí me preparo para Tu paso final. 5¿Cómo iba a exigirte que siguieses esperando hasta que Tu Hijo encontrase la belleza que Tu dispusiste fuese el final de todos sus sueños y todo su dolor?

LECCIÓN 290
Lo único que veo es mi actual felicidad.
1. A menos que contemple lo que no está ahí, lo único que veo es mi actual felicidad. 2Los ojos que comienzan a abrirse por fin pue­den ver. 3Y deseo que la visión de Cristo descienda sobre mí hoy mismo. 4Pues lo que percibo a través de mi propia vista sin la Corrección que Dios me dio para ella, es atemorizante y doloroso de contemplar. 5Mas no voy a permitir que mi mente se siga enga­ñando un solo instante más, creyendo que el sueño que inventé es real. 6Éste es el día en que voy en pos de mi actual felicidad y en el que no he de contemplar nada que no sea lo que busco.
2. Con esta resolución vengo a Ti, y te pido que me prestes tu fortaleza, mientras procuro únicamente hacer Tu Voluntad. 2No puedes dejar de oírme, Padre. 3Pues lo que pido ya me lo has dado. 4Y estoy seguro de que hoy veré mi felicidad.

8. ¿Qué es el mundo real?
1. El mundo real es un símbolo, como todo lo demás que la per­cepción ofrece. 2No obstante, es lo opuesto a lo que tú fabricaste. 3Ves tu mundo a través de los ojos del miedo, lo cual te trae a la mente los testigos del terror. 4El mundo real sólo lo pueden perci­bir los ojos que han sido bendecidos por el perdón, los cuales, consecuentemente, ven un mundo donde el terror es imposible y donde no se puede encontrar ningún testigo del miedo.
2. El mundo real te ofrece una contrapartida para cada pensa­miento de infelicidad que se ve reflejado en tu mundo, una corrección segura para las escenas de miedo y los clamores de batalla que pueblan tu mundo. 2El mundo real muestra un mundo que se contempla de otra manera: a través de ojos serenos y de una mente en paz. 3Allí sólo hay reposo. 4No se oyen gritos de dolor o de pesar, pues allí nada está excluido del perdón. 5Y las escenas que se ven son apacibles, 6pues sólo escenas y sonidos felices pueden llegar hasta la mente que se ha perdonado a sí misma.
3. ¿Qué necesidad tiene dicha mente de pensamientos de muerte, asesinato o ataque? 2¿De qué puede sentirse rodeada sino de segu­ridad, amor y dicha? 3¿Qué podría haber que ella quisiese conde­nar? a¿Y contra qué querría juzgar? 4El mundo que ve emana de una mente que está en paz consigo misma. 5No ve peligro en nada de lo que contempla, pues es bondadosa, y lo único que ve es bondad.
4. El mundo real es el símbolo de que al sueño de pecado y cul­pabilidad le ha llegado su fin y de que el Hijo de Dios ha desper­tado. 2Y sus ojos, abiertos ahora, perciben el inequívoco reflejo del Amor de su Padre, la infalible promesa de que ha sido redi­mido. 3El mundo real representa el final del tiempo, pues cuando se percibe, el tiempo deja de tener objeto.
5. El Espíritu Santo no tiene necesidad del tiempo una vez que éste ha servido el propósito que Él le había asignado. 2Ahora espera un sólo instante más para que Dios dé el paso final y el tiempo desaparezca llevándose consigo la percepción y dejando solamente a la verdad para que sea tal como es. 3Ese instante es nuestro objetivo, pues en él yace el recuerdo de Dios. 4Y al con­templar un mundo perdonado, Él es Quien nos llama y nos viene a buscar para llevarnos a casa, recordándonos nuestra Identidad, la cual nos ha sido restituida mediante nuestro perdón.

LECCIÓN 291
Éste es un día de sosiego y de paz.
1. Hoy la visión de Cristo contempla todo a través de mí. 2Su vista me muestra que todas las cosas han sido perdonadas y que se encuentran en paz, y le ofrece esa misma visión al mundo. 3En su nombre acepto esta visión para mí, así como para el mundo. 4¡Cuánta hermosura contemplamos en este día! 5¡Cuánta santi­dad vemos a nuestro alrededor! 6Y se nos concede reconocer que es una santidad que compartimos, pues es la Santidad de Dios Mismo.
2. Mi mente se aquieta hoy, para recibir los Pensamientos que Tú me ofreces. 2Y acepto lo que procede de Ti, en lugar de lo que procede de mí. 3No sé cómo llegar hasta Ti. 4Mas Tú lo sabes perfectamente. 5Padre, guía a Tu Hijo por el tranquilo sendero que conduce a Ti. 6Haz que mi perdón sea total y completo y que Tu recuerdo retorne a mí.

LECCIÓN 292
Todo tendrá un desenlace feliz.
1. Las promesas de Dios no hacen excepciones. 2Y Él garantiza que la dicha será el desenlace final de todas las cosas. 3De nosotros depende, no obstante, cuándo habrá de lograrse eso: hasta cuándo vamos a permitir que una voluntad ajena parezca oponerse a la Suya. 4Pues mientras pensemos que esa voluntad es real, no halla­remos el final que Él ha dispuesto sea el desenlace de todos los problemas que percibimos, de todas las tribulaciones que vemos y de todas las situaciones a que nos enfrentamos. 5Mas ese final es seguro. 6Pues la Voluntad de Dios se hace en la tierra, así como en el Cielo. 7Lo buscaremos y lo hallaremos, tal como dispone Su Voluntad, la Cual garantiza que nuestra voluntad se hace.
2. Te damos gracias, Padre, por Tu garantía de que al final todo tendrá un desenlace feliz. 2Ayúdanos a no interferir y demorar así el feliz de­senlace que nos has prometido para cada problema que podamos percibir y para cada prueba por la que todavía creemos que tenemos que pasar.

LECCIÓN 293
El miedo ya se acabó y lo único que hay aquí es amor.
1. El miedo ya se acabó porque su fuente ha desaparecido, y con ella, todos sus pensamientos desaparecieron también. 2El amor sigue siendo el único estado presente, cuya Fuente está aquí para siempre. 3¿Cómo iba a parecerme el mundo claro y diáfano, segu­ro y acogedor; cuando todos mis errores pasados lo oprimen y me muestran manifestaciones distorsionadas de miedo? 4Mas en el presente el amor es obvio y sus efectos evidentes. 5El mundo entero resplandece en el reflejo de su santa luz, y por fin percibo un mundo perdonado.
2. Padre no permitas que Tu santo mundo me pase desapercibido hoy, 2ni que mis oídos sean sordos a todos los himnos de gratitud que el mundo entona bajo los sonidos del miedo. 3Hay un mundo real que el presente mantiene a salvo de todos los errores del pasado. 4Y éste es el único mundo que quiero tener ante mis ojos hoy.

LECCIÓN 294
Mi cuerpo es algo completamente neutro.
1. Soy un Hijo de Dios. 2¿Cómo iba a poder ser también otra cosa? 3¿Acaso creó Dios lo mortal y lo corruptible? 4¿De qué le sirve al bienamado Hijo de Dios lo que ha de morir? 5Sin embargo, lo que es neutro no puede ver la muerte, pues allí no se han depositado pensamientos de miedo, ni se ha hecho de ello una parodia del amor. 6La neutralidad del cuerpo lo protege mientras siga siendo útil. 7Una vez que no tenga ningún propósito, se dejará a un lado. 8No es que haya enfermado, esté viejo o lesionado. 9Es que simple­mente no tiene ninguna función, es innecesario, y, por consi­guiente, se le desecha. 10Haz que hoy no vea en él más que esto: algo que es útil por un tiempo y apto para servir, que se conserva mientras pueda ser de provecho, y luego es reemplazado por algo mejor.
2. Mi cuerpo, Padre, no puede ser Tu Hijo. 2Y lo que no ha sido creado no puede ser ni pecaminoso ni inocente; ni bueno ni malo. 3Déjame, pues, valerme de este sueño para poder ser de ayuda en Tu plan de que despertemos de todos los sueños que urdimos.

Un Curso de Milagros-Manual para el Maestro

Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez

Descargar Capítulo 15 en Pdf

boton-descargar

Capítulo 15

¿SERÁ CADA UNO DE NOSOTROS JUZGADO AL FINAL?

1. ¡Por supuesto que sí! 2Nadie puede escaparse del Juicio Final de Dios. 3¿Quién podría huir para siempre de la verdad? 4Mas el juicio Final no tendrá lugar hasta que deje de asociarse con el temor. 5Algún día cada cual le dará la bienvenida, y ese mismo día se le concederá. 6Oirá su inocencia proclamada por todos los rincones del mundo, y éste quedará liberado al aceptar el juicio Final de Dios sobre él. 7Este es el juicio sobre el que descansa la salvación. 8Éste es el Juicio que lo liberará. 9Este es el juicio mediante el cual todas las cosas serán liberadas junto con él. 10El tiempo se detiene a medida que la eternidad se aproxima, y el silencio envuelve al mundo para que todos puedan oír este juicio acerca del Hijo de Dios:
11Santo eres, eterno, libre e íntegro, y te encuentras para siempre en paz en el Corazón de Dios. 12¿Dónde está el mundo ahora? a¿Y dónde el pesar?
2. Maestro de Dios, ¿es éste el juicio que tienes acerca de ti mismo? 2¿Crees que es completamente cierto? 3No, todavía no, todavía no. 4Mas ése sigue siendo aún tu objetivo: la razón por la que estás aquí. 5Tu función es prepararte para poder llegar a oír este Juicio y reconocer que es verdad. 6Basta con que lo creas com­pletamente durante un solo instante, para que vayas más allá de la creencia a la Certeza. 7Un instante que pases fuera del tiempo puede producir el fin de éste. 8No juzgues, pues sólo te juzgas a ti mismo, y así, no haces sino demorar el juicio Final. 9Maestro de Dios, ¿cuál es tu juicio acerca del mundo? 11¿Has aprendido ya a hacerte a un lado y a oír la Voz del juicio dentro de ti? 11¿O todavía intentas usurpar Su función? 12Aprende a aquietarte porque Su Voz se oye en la quietud. 13Y Su Juicio les llega a todos los que se hacen a un lado, y escuchando calmadamente lo esperan.
3. Tú que a veces estás triste y a veces enfadado; tú que a veces sientes que no se te da lo que te corresponde y que tus mejores esfuerzos se topan con falta de aprecio e incluso desprecio, ¡aban­dona esos pensamientos tan necios! 2Son demasiado nimios e insignificantes como para que sigan ocupando tu santa mente un solo instante más. 3El Juicio de Dios te espera para liberarte. 4¿Qué puede ofrecerte el mundo -independientemente de cómo juzgues sus regalos- que tú prefirieses tener? 5Serás juzgado, y juzgado con equidad y honestidad. 6Dios no conoce el engaño. 7Sus pro­mesas son seguras. 8Recuerda sólo eso. 9Sus promesas garantizan Su juicio, y sólo éste será aceptado al final. 10Tu función es hacer que este final llegue cuanto antes. 11Tu función es mantener Su Juicio en tu corazón y ofrecérselo a todo el mundo para así mante­nerlo a salvo.

Descargar Capítulo 16 en Pdf

boton-descargar

Capítulo 16

¿CÓMO DEBE PASAR EL DÍA EL MAESTRO DE DIOS?

1. Para un maestro de Dios avanzado esta pregunta es irrelevante. 2No tiene un programa fijo, pues las lecciones cambian de día en día. 3Pero el maestro de Dios está seguro de una sola cosa: las lecciones no cambian al azar. 4Al darse cuenta de esto y entender que es verdad, el maestro descansa contento. 5Se le dirá cuál ha de ser su papel, hoy, mañana y siempre. 6Y aquellos que compartan ese papel con él le encontrarán para que juntos puedan aprender las lecciones de ese día. 7Nadie de quien él tenga necesidad estará ausente; no se le enviará nadie que no tenga un objetivo de apren­dizaje ya establecido y que pueda aprender ese mismo día. 8Para el maestro de Dios avanzado esta pregunta es, por consiguiente, superflua. 9Ya la planteó y ya se le contestó, y él se mantiene en continuo contacto con la Respuesta. 10Ya lo tiene todo, y ve desple­garse ante él -seguro y libre de obstáculos- el camino que tiene que recorrer.
2. ¿Pero qué ocurre con aquellos que todavía no han alcanzado la certidumbre que él posee? 2Ésos aún no están listos para una falta de estructura así. 3¿Qué es lo que tienen que hacer para aprender a entregarle el día a Dios? 4Hay algunas reglas generales a seguir, aunque cada cual debe usarlas a su manera como mejor pueda. 5Las rutinas, como tales, son peligrosas porque se pueden con­vertir fácilmente en dioses por derecho propio y amenazar los mismos objetivos para las que fueron establecidas. 6Se puede decir, por lo tanto, que, en términos generales, es mejor comenzar el día bien. 7Siempre es posible, no obstante, comenzar de nuevo, si no se comenzó debidamente. 8Con todo, es obviamente venta­joso comenzarlo bien y de esta manera ahorrar tiempo.
3. En un principio, es aconsejable pensar en función del tiempo. 2Aunque éste no es de ningún modo el criterio esencial, probable­mente es el más fácil de observar al principio. 3Inicialmente se hace hincapié en ahorrar tiempo, que si bien sigue siendo impor­tante a lo largo de todo el proceso de aprendizaje, se recalcará cada vez menos. 4De entrada, podemos decir con seguridad que el tiempo que se dedica a comenzar bien el día ciertamente aho­rra tiempo. 5¿Cuánto tiempo debe emplearse en ello? 6Eso depende del mismo maestro de Dios, 7quien no puede adjudi­carse a sí mismo ese título hasta que haya completado el libro de ejercicios, ya que estamos aprendiendo dentro del marco de este curso. 8Después de haber finalizado las sesiones de práctica más estructuradas contenidas en el libro de ejercicios, la necesidad individual será el factor determinante.
4. Este curso es siempre práctico. 2Puede ser que el maestro de Dios no se encuentre en una situación que sea conducente a pasar unos minutos en un estado de quietud nada más despertarse. 3Si ése es el caso, que recuerde tan sólo que su elección es pasar un rato con Dios lo antes posible, y que lo haga. 4La cantidad de tiempo que dedique a ello no es lo más importante. 5Uno puede fácilmente pasarse una hora sentado inmóvil con los ojos cerrados y no lograr nada. 6O bien puede, con igual facilidad, dedicarle a Dios sólo un instante, y en ese instante unirse a Él completamente. 7Quizá la única generalización que puede hacerse al respecto es la siguiente: dedica un rato lo antes posible después de despertarte a estar en silencio, y continúa durante uno o dos minutos más des­pués de que haya comenzado a resultarte difícil. 8Probablemente descubrirás que la dificultad disminuye y desaparece. 9En caso de no ser así, ése es el momento de parar.
5. Por la noche se debe seguir el mismo procedimiento. 2Tal vez tu período de sosiego deba ser temprano en la noche, si no te es posible hacerlo inmediatamente antes de irte a dormir. 3No debes hacerlo acostado. 4Es mejor estar sentado, en cualquier postura que prefieras. 5Habiendo completado el libro de ejercicios, segu­ramente habrás llegado a algunas conclusiones al respecto. 6Si te es posible, un momento apropiado para dedicárselo a Dios es justo antes de irte a dormir. 7Esto pone a tu mente en un estado de reposo y te aparta del miedo. 8Si te resulta más conveniente hacerlo más temprano, asegúrate al menos de no olvidarte pasar un rato -aunque sólo sea un momento- en el que cierras los ojos y piensas en Dios.
6. Hay un pensamiento en particular que debe recordarse a lo largo del día. 2Es un pensamiento de pura dicha; de paz; de libera­ción ilimitada; ilimitada porque todas las cosas se liberan dentro de él. 3Crees que has construido un lugar seguro para ti mismo. 4Crees que has forjado un poder que te puede salvar de todas las cosas aterradoras que ves en sueños. 5Pero no es así. 6Tu seguri­dad no reside ahí. 7A lo que renuncias es simplemente a la ilusión de que puedes proteger tus ilusiones. 8Ése es tu temor y sólo ése. 9¡Qué insensatez estar atemorizado por nada! 10¡Nada en absoluto! 11Tus defensas son inservibles, mas tú no estás en peligro. 12No tienes ninguna necesidad de ellas. 13Reconoce esto y desaparece­rán. 14Y sólo entonces aceptarás tu verdadera protección.
7. ¡Cuán fácil y tranquilamente transcurre el tiempo para el maestro de Dios que ha aceptado Su protección! 2Todo lo que antes hacía en nombre de su propia seguridad ha dejado de inte­resarle, apuesto que está a salvo y sabe que lo está. 4Tiene un Guía que no le ha de fallar. 5No es necesario que haga distinciones entre los problemas que percibe porque Aquel a Quien acude reconoce que no hay grados de dificultad en su resolución. 6Está tan a salvo en el presente como lo estaba antes de que su mente aceptase las ilusiones, y como lo estará cuando las haya abando­nado. 7Su estado no cambia con la ocasión o con el lugar porque todas las ocasiones y todos los lugares son uno para Dios. 8En esto reside su seguridad. 9No tiene necesidad de nada más.
8. Con todo, habrá tentaciones a lo largo del camino que al maes­tro de Dios aún le queda por recorrer y tendrá necesidad de recordarse a sí mismo durante el transcurso del día que está pro­tegido. 2¿Cómo puede hacer eso, especialmente en los momentos en que su mente esté ocupada con cosas externas? 3Lo único que puede hacer es intentarlo y su éxito dependerá de la convicción que tenga de que va a triunfar. 4Deberá tener absoluta certeza de que su éxito no procede de él, pero que se le dará en cualquier momento, lugar o circunstancia que lo pida. 5Habrá ocasiones en que su certeza flaqueará y, en el momento en que esto ocurra el maestro de Dios volverá a tratar, como antes, de depender única­mente de sí mismo. 6No olvides que eso es magia y la magia es un pobre sustituto de la verdadera ayuda. 7No es suficientemente buena para el maestro de Dios porque no es suficientemente buena para el Hijo de Dios.
9. Evitar la magia es evitar la tentación. 2Pues toda tentación no es más que el intento de sustituir la Voluntad de Dios por otra. 3Estos intentos pueden parecer ciertamente aterradores, pero son simplemente patéticos. 4No pueden tener efectos, ya sean buenos o malos, sanadores o destructivos, tranquilizadores o aterrado­res, gratificantes o que exijan sacrificio. 5Cuando el maestro de Dios reconozca que la magia simplemente no es nada, habrá alcanzado el estado más avanzado. 6Todas las lecciones interme­dias no hacen sino conducirle a ese estado y facilitar el que este objetivo esté más cerca de reconocerse. 7Pues cualquier tipo de magia -sea cual sea su forma- es simplemente impotente. 8Su impotencia explica por qué es tan fácil escaparse de ella. 9Es imposible que lo que no tiene efectos pueda aterrorizar.
10. No hay nada que pueda sustituir a la Voluntad de Dios. 2Dicho llanamente, a este hecho es al que el maestro de Dios dedica su día. 3Cualquier otro sustituto que acepte como real, tan sólo puede engañarle. 4Mas está a salvo de cualquier engaño si así lo decide. 5Quizá necesite recordar: «Dios está conmigo. 6No puedo ser engañado» 7Quizá prefiera usar otras palabras, o sólo una, o ninguna. 8En cualquier caso, debe abandonar toda tentación de aceptar la magia como algo verdadero, y reconocer que no sólo no es aterradora, ni pecaminosa, ni peligrosa, sino que simplemente no significa nada. 9Al estar arraigada en el sacrificio y la separación -que no son más que dos aspectos de un mismo error- el maestro de Dios elige simplemente renun­ciar a todo lo que nunca tuvo. 10Y a cambio de ese «sacrificio», se le restaura el Cielo en su conciencia.
11. ¿No te gustaría un intercambio así? 2El mundo lo haría gusto­samente si supiera que se puede hacer. 3Los maestros de Dios son los que deben enseñarle que sí se puede. 4Y, por lo tanto, su fun­ción es asegurarse de que ellos mismos lo hayan aprendido. 5No hay otro riesgo durante el día, excepto el de poner tu confianza en la magia, pues sólo eso conduce al dolor. 6″No hay más volun­tad que la de Dios.» 7Sus maestros saben que esto es así y han aprendido que todo lo demás es magia. 8Lo que mantiene viva la creencia en la magia es la ilusión simplista de que la magia da resultado. 9Los maestros de Dios deben aprender a detectar las diversas formas de magia a lo largo de todo su entrenamiento, cada día y cada hora, e incluso cada minuto y cada segundo, y a percibir el hecho de que no significan nada. 10Cuando se las deja de temer, desaparecen. 11Y así se vuelve a abrir la puerta del Cielo, y su luz puede volver a irradiar sobre la mente que se encuentra en paz.

Deja un comentario