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SEMANA 43- EJERCICIOS 295 AL 301

Imagen Curso de Milagros

Un Curso de Milagros- Ejercicios

Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez

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SEMANA 43 – EJERCICIOS DEL 295 AL 301


LECCIÓN 295
El Espíritu Santo ve hoy a través de mí.
1. Hoy Cristo pide valerse de mis ojos para así redimir al mundo. 2Me pide este regalo para poder ofrecerme paz mental y eliminar todo terror y pesar. 3Y a medida que se me libra de éstos, los sueños que parecían envolver al mundo desaparecen. 4La reden­ción es una. 5Al salvarme yo, el mundo se salva conmigo. 6Pues todos tenemos que ser redimidos juntos. 7El miedo se presenta en múltiples formas, pero el amor es uno.
2. Padre mío, Cristo me ha pedido un regalo, regalo éste que doy para que se me dé a mí. 2Ayúdame a usar los ojos de Cristo hoy, y permitir así que el Amor del Espíritu Santo bendiga todo cuanto contemple, de modo que la compasión de Su Amor pueda descender sobre mí.

LECCIÓN 296
El Espíritu Santo habla hoy a través de mí.
1. El Espíritu Santo necesita hoy mi voz para que todo el mundo pueda escuchar Tu Voz y oír Tu Palabra a través de mí. 2Estoy resuelto a dejar que hables a través de mí, pues no quiero usar otras palabras que las Tuyas, ni tener pensamientos aparte de los Tuyos, pues sólo los Tuyos son verdaderos. 3Quiero ser el salvador del mundo que fabriqué. 4Pues ya que lo condené, quiero liberarlo, de manera que pueda escapar y oír la Palabra que Tu santa Voz ha de comunicarme hoy.
2. Hoy sólo enseñaremos lo que queremos aprender, y nada más. 2De este modo, nuestro objetivo de aprendizaje queda libre de conflictos, lo cual nos permite alcanzarlo con facilidad y rapidez. 3¡Cuán gustosamente viene el Espíritu Santo a rescatarnos del infierno cuando permitimos que a través de nosotros Sus ense­ñanzas persuadan al mundo para que busque y halle el fácil sen­dero que conduce a Dios!

LECCIÓN 297
El perdón es el único regalo que doy.
1. El perdón es el único regalo que doy, ya que es el único regalo que deseo. 2Y todo lo que doy, es a mí mismo a quien se lo doy. 3Ésta es la sencilla fórmula de la salvación. 4Y yo, que quiero salvarme, la adoptaré, para regir mi vida por ella en un mundo que tiene necesidad de salvación y que se salvará al aceptar yo la Expiación para mí mismo.
2. Padre, ¡cuán certeros son Tus caminos; cuán seguro su desenlace final y cuán fielmente se ha trazado y logrado cada paso de mi salvación mediante Tu Gracia! 2Gracias a Ti por Tus eternos regalos, y gracias a Ti también por mi Identidad.

LECCIÓN 298
Te amo, Padre, y amo también a Tu Hijo.
1. Mi gratitud hace posible que mi amor sea aceptado sin miedo. 2Y, de esta manera, se me restituye por fin mi Realidad. 3El perdón elimina todo cuanto se interponía en mi santa visión. 4Y me apro­ximo al final de todas las jornadas absurdas, las carreras locas y los valores artificiales. 5En su lugar, acepto lo que Dios establece como mío, seguro de que sólo mediante ello me puedo salvar, y de que atravieso el miedo para encontrarme con mi Amor.
2. Padre, hoy vengo a Ti porque no quiero seguir otro camino que no sea el Tuyo. 2Tú estás a mi lado. 3Tu camino es seguro. 4Y me siento agrade­cido por tus santos regalos: un santuario seguro y la escapatoria de todo lo que menoscabaría mi amor por Dios mi Padre y por Su santo Hijo.

LECCIÓN 299
La santidad eterna mora en mí
1. Mi santidad está mucho más allá de mi propia capacidad de comprender o saber lo que es. 2No obstante, Dios, mi Padre, Quien la creó, reconoce que mi santidad es la Suya. 3Nuestra Voluntad conjunta comprende lo que es. 4Y nuestra Voluntad conjunta sabe que así es.
2. Padre, mi santidad no procede de mí. 2No es mía para dejar que el pecado la destruya. 3No es mía para dejar que sea el blanco del ataque. 4Las ilusiones pueden ocultarla, pero no pueden extinguir su fulgor ni atenuar su luz. 5Se yergue por siempre perfecta e intacta. 6En ella todas las cosas sanan, pues siguen siendo tal como Tú las creaste. 7Y puedo conocer mi santidad, 8pues fui creado por la. Santidad Misma, y puedo conocer mi Fuente porque Tu Voluntad es que se Te conozca.

LECCIÓN 300
Este mundo dura tan sólo un instante.
1. Este pensamiento se puede utilizar para expresar que la muerte y el pesar es lo que le espera a todo aquel que viene aquí, pues sus alegrías desaparecen antes de que las pueda disfrutar o incluso tener a su alcance. 2Mas es también la idea que no permite que ninguna percepción falsa nos mantenga en su yugo, ni represente más que una nube pasajera en un firmamento eternamente despe­jado. 3Y es esta calma, clara, obvia y segura, lo que buscamos hoy.
2. Hoy vamos en busca de TU mundo santo. 2Pues nosotros, Tus amoro­sos Hijos, perdimos el rumbo por un momento. 3Mas al haber escuchado Tu Voz hemos aprendido exactamente lo que tenemos que hacer para que se nos restituya el Cielo y nuestra verdadera Identidad. 4Y damos gra­cias hoy de que el mundo dure tan sólo un instante. 5Queremos ir más allá de ese ínfimo instante y llegar a la eternidad.

9. ¿Qué es el Segundo Advenimiento?
1. El Segundo Advenimiento de Cristo, que es tan seguro como Dios, es simplemente la corrección de todos los errores y el resta­blecimiento de la cordura. 2Es parte de la condición que reins­taura lo que nunca se perdió y re-establece lo que es eternamente verdad. 3Es la invitación que se le hace a la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de las ilusiones: la señal de que estás dis­puesto a dejar que el perdón descanse sobre todas las cosas sin excepción y sin reservas.
2. La naturaleza totalmente inclusiva del Segundo Advenimiento de Cristo es lo que le permite envolver al mundo y mantenerte a salvo en su dulce llegada, la cual abarca a toda cosa viviente junto contigo. 2La liberación a la que el Segundo Advenimiento da lugar no tiene fin, pues la creación de Dios es ilimitada. 3La luz del perdón ilumina el camino del Segundo Advenimiento porque refulge sobre todas las cosas a la vez y cual una sola. 4Y así, por fin, se reconoce la unidad.
3. El Segundo Advenimiento marca el fin de las enseñanzas del Espíritu Santo, allanando así el camino para el juicio Final, en el que el aprendizaje termina con un último resumen que se exten­derá más allá de sí mismo hasta llegar a Dios. 2En el Segundo Advenimiento todas las mentes se ponen en manos de Cristo, para serle restituidas al espíritu en el nombre de la verdadera creación y de la Voluntad de Dios.
4. El Segundo Advenimiento es el único acontecimiento en el tiempo que el tiempo mismo no puede afectar. 2Pues a todos los que vinieron a morir aquí o aún han de venir, o a aquellos que están aquí ahora, se les libera igualmente de lo que hicieron. 3En esta igualdad se reinstaura a Cristo como una sola Identidad, en la Cual los Hijos de Dios reconocen que todos ellos son uno solo. 4Y Dios el Padre le sonríe a Su Hijo, Su única creación y Su única dicha.
5. Ruega, pues, por que el Segundo Advenimiento tenga lugar pronto, pero no te limites a eso. 2Pues necesita tus ojos, tus oídos, tus manos y tus pies. 3Necesita tu voz. 4Pero sobre todo, necesita tu buena voluntad. 5Regocijémonos de que podamos hacer la Vo­luntad de Dios y unirnos en Su santa luz. 6¡Pues mirad!, el Hijo de Dios es uno solo en nosotros, y podemos alcanzar el Amor de nuestro Padre a través de él.

LECCIÓN 301
Y Dios Mismo enjugará todas las lágrimas.
1. Padre, a menos que juzgue no puedo sollozar. 2Tampoco puedo experi­mentar dolor o sentirme abandonado o creer que no se me necesita en este mundo. 3Éste es mi hogar porque no lo juzgo, y, por lo tanto, es únicamente lo que Tú quieres que sea. 4Hoy lo quiero contemplar sin condenarlo, a través de ojos felices que el perdón haya liberado de toda distorsión. 5Hoy quiero ver Tu mundo en lugar del mío. 6Y me olvidaré de todas las lágrimas que he derramado, pues su fuente ha desaparecido. 7Padre, hoy no juzgaré Tu mundo. `2. El mundo de Dios es un mundo feliz. 2Los que lo contemplan pueden tan sólo sumar a él su propia dicha y bendecirlo por ser causa de una mayor dicha para ellos. 3Llorábamos porque no entendíamos. 4Pero hemos aprendido que el mundo que veíamos era falso, y hoy vamos a contemplar el de Dios.

Un Curso de Milagros-Manual para el Maestro

Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez

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Capítulo 17

¿CÓMO LIDIAN LOS MAESTROS DE DIOS CON LOS PENSAMIENTOS MÁGICOS?

1. Ésta es una pregunta crucial tanto para el maestro como para el alumno. 2Si no se trata bien este asunto, el maestro de Dios se habrá hecho daño a sí mismo y habrá atacado a su alumno. 3Esto refuerza el miedo y hace que la magia les parezca real a ambos. 4La manera de lidiar con la magia es, por lo tanto, una de las lecciones fundamentales que el maestro de Dios tiene que aprender cabalmente. 5Su responsabilidad principal al respecto es no atacarla. 6Si un pensamiento mágico despierta hostilidad -de la clase que sea- el maestro de Dios puede estar seguro de que está reforzando su propia creencia en el pecado y de que se ha conde­nado a sí mismo. 7Puede estar seguro además que les ha abierto las puertas a la depresión, al miedo y al desastre. 8Que recuerde entonces que no es esto lo que quiere enseñar porque no es esto lo que quiere aprender.
2. Existe, no obstante, la tentación de responder a la magia de tal manera que ello la refuerza. 2Y esto no es siempre obvio. 3De hecho, puede estar fácilmente oculto bajo un aparente deseo de ayudar. 4Este doble deseo es lo que hace que la ayuda no sirva de gran cosa y que inevitablemente produzca resultados indesea­bles. 5Tampoco se debe olvidar que el resultado que se produzca será el mismo para él que para el alumno. 6¿Cuántas veces se ha subrayado el hecho de que sólo te das a ti mismo? 7¿Y dónde podría observarse esto con mayor claridad que en los tipos de ayuda que el maestro de Dios presta a aquellos que necesitan su ayuda? 8En estas situaciones es donde más claramente se le da su propio regalo, 9pues él sólo dará lo que haya elegido para sí mismo. 10Y en ese regalo reside su juicio acerca del santo Hijo de Dios.
3. Lo más fácil es permitir que el error se corrija allí donde es más evidente, y los errores se reconocen por sus resultados. 2Una lec­ción que verdaderamente se ha enseñado no puede conducir sino a la liberación del maestro y del alumno que han compartido un mismo propósito. 3El ataque puede producirse únicamente si han percibido objetivos separados. 4Y éste debe ser el caso si el resul­tado es cualquier otra cosa que no sea dicha. 5El hecho de que el maestro de Dios tenga una sola meta, hace que el objetivo divi­dido del alumno se enfoque en una sola dirección y que la llamada de ayuda se convierta en su única petición. 6Ésta se contes­ta fácilmente con una sola respuesta, y esta respuesta llegará sin lugar a dudas a la mente del maestro. 7Desde ahí irradiará a la mente del alumno, haciéndola así una con la suya.
4. Tal vez sea útil recordar que nadie puede enfadarse con un hecho. 2Son siempre las interpretaciones las que dan lugar a las emociones negativas, aunque éstas parezcan estar justificadas por lo que aparentemente son los hechos 3o por la intensidad del enfado suscitado. 4Éste puede adoptar la forma de una ligera irritación, tal vez demasiado leve como para ni siquiera poderse notar clara­mente. 5O puede también manifestarse en forma de una ira des­bordada acompañada de pensamientos de violencia, imaginados o aparentemente perpetrados. 6Esto no importa. 7Estas reacciones son todas lo mismo. 8Ponen un velo sobre la verdad, y esto no puede ser nunca una cuestión de grados. 9O bien la verdad es evidente, o bien no lo es. 10No puede ser reconocida sólo a medias. 11El que no es consciente de la verdad no puede sino estar contem­plando ilusiones.
5. Reaccionar con ira ante cualquier pensamiento mágico que se haya percibido es una de las causas básicas del temor. 2Examina lo que esta reacción significa, y se hará evidente el lugar central que ocupa en el sistema de pensamiento del mundo. 3Un pensa­miento mágico, por su mera presencia, da por sentada la separa­ción entre Dios y nosotros. 4Afirma, de la forma más clara posible, que la mente que cree tener una voluntad separada y capaz de oponerse a la Voluntad de Dios, cree también que puede triunfar en su empeño. 5Es obvio que esto no es cierto. 6Sin embargo, es igualmente obvio que se puede creer que lo es. 7Y ahí es donde la culpabilidad tiene su origen. 8Aquel que usurpa el lugar de Dios y se lo queda para sí mismo tiene ahora un «ene­migo» mortal. 9Y ahora él mismo tiene que encargarse de su pro­pia protección y construir un escudo con que mantenerse a salvo de una furia tenaz y de una venganza insaciable.
6. ¿Cómo se puede resolver esta injusta batalla? 2Su final es inevi­table, pues su desenlace no puede ser otro que la muerte. 3¿Cómo, entonces, puede uno confiar en sus propias defensas? 4Una vez más, pues, hay que recurrir a la magia. 5Olvídate de la batalla. 6Acéptala como un hecho y luego olvídate de ella. 7No recuerdes las ínfimas probabilidades que tienes de ganar. 8No recuerdes la magnitud del «enemigo» ni pienses cuán débil eres en compara­ción con Él. 9Acepta tu estado de separación, pero no recuerdes cómo se originó. 10Cree que has ganado la batalla, pero no conser­ves el más mínimo recuerdo de Quién es realmente tu formidable «contrincante». 11Al proyectar tu «olvido» sobre Él, te parecerá que Él se ha olvidado también.
7. Mas ¿cuál va a ser ahora tu reacción ante todos los pensamien­tos mágicos? 2No pueden sino volver a despertar tu culpabilidad durmiente, que has ocultado pero no has abandonado. 3Cada uno le dice claramente a tu mente atemorizada: «Has usurpado el lugar de Dios. 4No creas que Él se ha olvidado». 5Aquí es donde más vívidamente se ve reflejado el temor a Dios. 6Pues en ese pensamiento la culpabilidad ha elevado la locura al trono de Dios Mismo. 7Y ahora ya no queda ninguna esperanza, 8excepto la de matar. 9En eso estriba ahora la salvación. 10Un padre ira­cundo persigue a su hijo culpable. 11Mata o te matarán, pues éstas son las únicas alternativas que tienes. 12Más allá de ellas no hay ninguna otra, pues lo que pasó es irreversible. 13La mancha de sangre no se puede quitar y todo el que lleva esta mancha sobre sí está condenado a morir.
8. A esta situación sin esperanzas Dios envía a Sus maestros, 2quienes traen consigo la luz de la esperanza directamente desde Él. 3Hay una manera de escapar 4que se puede aprender y ense­ñar, pero requiere paciencia y una gran dosis de buena voluntad. 5Una vez que esto se ha alcanzado, la obvia simplicidad de la lección resalta como una luz blanca y brillante contrapuesta a un horizonte negro, pues eso es lo que es. 6Dado que la ira procede de una interpretación y no de un hecho, nunca está justificada. 7Una vez que esto se entiende, aunque sólo sea en parte, el camino queda despejado. 8Ahora es posible dar el siguiente paso. 9Por fin se puede hacer otra interpretación. 10Los pensamientos mágicos no tienen que conducir necesariamente a la condena­ción, pues no tienen realmente el poder de suscitar culpabilidad. 11De modo que pueden pasarse por alto, y olvidarse en el verda­dero sentido de la palabra.
9. La locura tan sólo aparenta ser algo terrible. 2En realidad no puede hacer nada, pues no tiene ningún poder. 3Al igual que la magia, que se convierte en su sirviente, ni ataca ni protege. 4Verla y reconocer su sistema de pensamiento es ver lo que no es nada. 5¿Puede acaso lo que no es nada suscitar ira? 6Difícilmente. 7Recuerda, maestro de Dios, que la ira reconoce una realidad que no existe. aNo obstante, es un testigo fidedigno de que tú crees en ella como si se tratase de un hecho. 8Y ahora no podrás escapar hasta que te des cuenta de que has estado reaccionando a tus propias interpretaciones, las cuales habías proyectado sobre el mundo externo. 9Permite que se te despoje de esa siniestra espada. 10La muerte no existe. 11La espada tampoco. 12El temor a Dios carece de causa. 13Su Amor, en cambio, es la Causa de todo lo que está más allá de todo temor, y es, por lo tanto, por siempre real y eternamente verdad.

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