SEMANA 30- EJERCICIOS 204 AL 210
Libro de Ejercicios
-Lección 204- Repaso (184).
-Lección 205- Repaso (185).
-Lección 206- Repaso (186).
-Lección 207- Repaso (187).
-Lección 208- Repaso (188).
-Lección 209- Repaso (189).
-Lección 210- Repaso (190).
Libro de Texto
-Capítulo 30- El Nuevo Comienzo – Introducción.
-Capítulo 30-Sección I. Reglas para tomar decisiones.
-Capítulo 30-Sección II. El libre albedrío.
-Capítulo 30-Sección III. Más allá de todo ídolo.
-Capítulo 30-Sección IV. La verdad que yace tras las ilusiones.
-Capítulo 30-Sección V. El único propósito.
-Capítulo 30-Sección VI. La justificación del perdón.
-Capítulo 30-Sección VII. La nueva interpretación.
-Capítulo 30-Sección VIII. La realidad inmutable.

Un Curso de Milagros- Ejercicios
Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez
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SEMANA 30 – EJERCICIOS DEL 204 AL 210
Primera parte
LECCIÓN 204
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (184) El Nombre de Dios es mi herencia.
2El Nombre de Dios me recuerda que yo soy Su Hijo; que no soy esclavo del tiempo; que no estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas, y que soy libre en Dios y eternamente uno con Él.
3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 205
No soy un cuerpo. Soy libre, Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (185) Deseo la paz de Dios.
2La paz de Dios es lo único que quiero. 3La paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi vida y mi función, mientras habite en un lugar que no es mi hogar.
4No soy un cuerpo. 5Soy libre.
6Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 206
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (186) De mí depende la salvación del mundo.
2Se me han confiado los dones de Dios porque soy Su Hijo. 3Y deseo otorgarlos allí donde Él dispuso que se dieran.
4No soy un cuerpo. 5Soy libre.
6Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 207
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (187) Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.
2La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora. 3No necesito más que dirigirme a Él y todo pesar desaparece conforme acepto Su infinito Amor por mí.
4No soy un cuerpo. 5Soy libre.
6Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 208
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (188) La paz de Dios refulge en mí ahora.
2Permaneceré muy quedo y dejaré que la tierra se aquiete junto conmigo. 3Y en esa quietud hallaremos la paz de Dios. 4Está dentro de mi corazón, el cual da testimonio de Dios Mismo.
5No soy un cuerpo. 6Soy libre.
7Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 209
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (189) Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora.
2El Amor de Dios es lo que me creó. 3El Amor de Dios es todo lo que soy. 4El Amor de Dios proclamó que yo soy Su Hijo. 5El Amor de Dios dentro de mí es mi liberación.
6No soy un cuerpo. 7Soy libre.
8Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 210
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (190) Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor.
2El dolor es mi propia invención. 3No es un pensamiento de Dios, sino uno que yo pensé aparte de Él y de Su Voluntad. 4Su Voluntad para Su Hijo bienamado es dicha y sólo dicha. 5Y eso es lo que elijo en lugar de lo que yo inventé.
6No soy un cuerpo. 7Soy libre.
8Pues aún soy tal como Dios me creó.
Un Curso de Milagros- Texto
Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez
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Capítulo 30
EL NUEVO COMIENZO
Introducción
1. El nuevo comienzo se convierte ahora en el foco central de nuestro programa de estudios. 2No hay duda con respecto a cuál es la meta, pero ahora se necesitan métodos específicos para alcanzarla. 3La rapidez con la que la puedes alcanzar depende únicamente de esto: que estés dispuesto a poner en práctica cada paso. 4Cada uno de ellos te ayudará un poco más cada vez que lo practiques. 5Y todos ellos juntos te conducirán más allá de los sueños de juicios a los de perdón, liberándote así del dolor y del miedo. 6Ninguno de estos pasos es algo nuevo para ti, pero todavía son ideas más que reglas por las que riges tu pensamiento. 7Por lo tanto, necesitamos ponerlos en práctica por algún tiempo, hasta que se conviertan en las reglas por las que riges tu vida. 8Nuestro propósito es ahora convertirlos en hábito, de modo que estén a tu disposición en caso de necesidad.
I. Reglas para tomar decisiones
1. Tomar decisiones es un proceso continuo, 2pero no siempre te das cuenta de cuándo las estás tomando. 3Mas con un poco de práctica con aquellas de las que ya eres consciente, comienza a establecerse un patrón que te ayudará con las demás. 4No es conveniente que te preocupes por cada paso que tengas que dar. 5Si adoptas una perspectiva correcta al despertar, habrás ganado ya una gran ventaja. 6Mas si experimentas gran resistencia y ves que tu resolución flaquea, es que todavía no estás listo. 7No luches contra ti mismo. 8Piensa más bien en la clase de día que te gustaría tener, y dite a ti mismo que hay una manera muy fácil de que este mismo día pueda transcurrir así. 9Trata entonces una vez más de tener la clase de día que deseas.
2.(1) Este enfoque comienza con la siguiente declaración:
2Hoy no tomaré ninguna decisión por mi cuenta.
3Ésto quiere decir que estás eligiendo no ser el juez de lo que se debe hacer. 4Pero quiere decir también que no juzgarás aquellas situaciones en las que te veas llamado a tomar una decisión. 5Pues si las juzgas, habrás establecido las reglas que determinan cómo debes reaccionar ante ellas. 6Y así, una respuesta diferente no haría sino causarte confusión, incertidumbre y temor.
3. El mayor problema que tienes ahora 2es que todavía decides primero lo que vas a hacer, y luego decides preguntar qué es lo que debes hacer. 3Y es posible que lo que oigas no resuelva el problema tal como lo percibiste inicialmente. 4Ésto conduce al temor porque contradice tu percepción, de modo que te sientes atacado, 5y, por ende, furioso. 6Hay ciertas reglas mediante las cuales esto se puede evitar. 7Pero es inevitable que ocurra al principio, mientras aún estás aprendiendo a escuchar.
4.(2) Siempre que te acuerdes de ello a lo largo del día y dispongas de un momento de calma para reflexionar, repítete a ti mismo nuevamente la clase de día que te gustaría tener, los sentimientos que deseas abrigar, las cosas que quieres que te sucedan así como lo que quieres experimentar, y di:
2Si no tomo ninguna decisión por mi cuenta, ésa es la clase de día que se me concederá.
3Si practicas estos dos procedimientos debidamente, ello te ayudará a dejarte guiar sin temor, pues no permitirá que primero surja la oposición, para luego convertirse en un problema de por sí.
5. Mas habrá ocasiones en las que ya habrás juzgado de antemano. 2En esos casos la respuesta suscitará un ataque, a no ser que rectifiques tu mente de inmediato para que sólo desee una respuesta efectiva. 3Ten por seguro que eso es lo que ha sucedido si no estás dispuesto a detenerte por un momento y pedir que se te dé la respuesta. 4Pues ello quiere decir que ya has tomado una decisión por tu cuenta y que no puedes ver cuál fue la pregunta. 5Necesitas ahora un rápido reconstituyente antes de volver a preguntar.
6.(3) Recuerda nuevamente la clase de día que te gustaría tener y reconoce que ha ocurrido algo que no forma parte de ello. 2Date cuenta entonces de que has hecho una pregunta por tu cuenta y de que debes haberla contestado de acuerdo con las condiciones que tú mismo has establecido. 3Di entonces:
4No tengo ninguna pregunta. 5Me olvidé de lo que tenía que decidir.
6Esto cancela las condiciones que has establecido y permite que la respuesta te muestre cuál debió haber sido realmente la pregunta.
7. Trata de observar esta regla sin demora, a pesar de tu resistencia, 2pues ya estás enfadado. 3Y tu temor de que se te vaya a dar una respuesta que no coincida con tu pregunta tal como la planteaste cobrará ímpetu, y acabarás creyendo que el día que deseas es uno en el que a tus preguntas se les da tus respuestas. 4Y no será así, pues ello te arruinaría el día al privarte de lo que realmente deseas. 5Esto puede ser muy difícil de entender, una vez que has decidido por tu cuenta qué reglas te prometen un día feliz. 6No obstante, esa decisión todavía puede revocarse mediante métodos sencillos que puedes aceptar.
8.(4) Si estás tan reacio a recibir que ni siquiera puedes olvidarte de tu pregunta puedes empezar a cambiar de parecer con lo siguiente:
2Por lo menos puedo decidir que no me gusta cómo me estoy sintiendo ahora.
3Esto por lo menos es obvio, y allana el camino para el siguiente paso, que es muy sencillo.
9. (5) Una vez que has decidido que no te gusta cómo te estás sintiendo, qué podría ser más fácil que continuar con:
2Por lo tanto, espero haber estado equivocado.
3Esto mitiga la sensación de resistencia y te recuerda que no se te está forzando a que aceptes ayuda, sino que ésta es algo que deseas y necesitas porque no te gusta cómo te estás sintiendo. 4Esta ínfima apertura bastará para que puedas seguir adelante y dar los pocos pasos que necesitas para dejar que se te ayude.
10. Ahora has llegado a un punto crucial porque te has dado cuenta de que saldrías ganando si lo que decidiste no es como tú pensabas. 2Hasta que no llegues a este punto, creerás que tu felicidad depende de tener razón. 3Pero por lo menos has alcanzado ahora un cierto grado de sensatez: te has dado cuenta de que sería mejor para ti que estuvieses equivocado.
11.(6) Éste ápice de sabiduría bastará para llevarte aún más lejos.
2No se te está forzando a ello, sino que simplemente esperas lograr lo que quieres. 3Por lo tanto, puedes decir con perfecta honestidad:
4Quiero ver esto de otra manera.
5Ahora has cambiado de parecer con respecto a la clase de día que deseas tener, y has recordado lo que realmente quieres. 6Su propósito ya no está velado por la demente idea de que lo quieres para satisfacer tu empeño de tener razón cuando en realidad estás equivocado. 7De este modo, el hecho de que estás dispuesto a pedir llega hasta tu conciencia, pues no puedes estar en conflicto cuando pides lo que realmente quieres y comprendes que eso es lo que estás pidiendo.
12. (7) Éste último paso es sólo el reconocimiento de que no te opones a recibir ayuda. 2Es la declaración de una mente receptiva, que aunque todavía no está segura, está dispuesta a que se le muestre lo que necesita ver:
3Tal vez hay otra manera de ver esto. 4¿Qué puedo perder con preguntar?
5Ahora puedes, por lo tanto, hacer una pregunta que tiene sentido, y, consecuentemente, la respuesta tendrá sentido también. 6Y no te opondrás a ella, pues comprenderás que es a ti a quien dicha respuesta beneficiará.
13. Debe quedar claro, no obstante, que es más fácil que tu día transcurra felizmente si no permites que la infelicidad haga acto de presencia en primer lugar. 2Pero esto requiere tener práctica con las reglas que te protegen de los embates del temor. 3Cuando hayas dominado estas reglas, el amargo sueño de juicios habrá sido des-hecho para siempre. 4Pero mientras tanto, necesitas poner en práctica las reglas que lo deshacen. 5Examinemos, pues, una vez más la primera de las decisiones que aquí se ofrecen.
14. Hemos dicho que puedes comenzar el día felizmente si decides no tomar ninguna decisión por tu cuenta. 2Esto de por sí parece ser una decisión. 3Sin embargo, tú no puedes tomar decisiones por tu cuenta. 4La única cuestión es entonces con quién eliges tomarlas. 5Eso es todo. 6La primera regla, pues, no es una coacción, sino la simple afirmación de un simple hecho. 7No tomas decisiones por tu cuenta, independientemente de lo que decidas. 8Pues o bien se toman con ídolos o bien con Dios. 9Y le pides ayuda al anti-Cristo o a Cristo, y aquel que elijas se unirá a ti y te dirá lo que debes hacer.
15.Tu día no transcurre al azar. 2La clase de día que tienes lo determina aquello con lo que eliges vivirlo, y la manera en que percibe tu felicidad el amigo a quien acudes en busca de consejo. 3Siempre pides consejo antes de tomar cualquier decisión. 4Es esencial que entiendas esto, pues así te darás cuenta de que en esto no hay coerción ni motivos para que te opongas a ello por el hecho de que te impide ser libre. 5Nadie puede escaparse de lo que inevitablemente ha de ocurrir. 6Y si tú crees que puedes, estás equivocado.
16.La segunda regla es asimismo un hecho. 2Pues tu consejero y tú tenéis que estar de acuerdo con respecto a lo que deseas antes de que pueda ocurrir. 3Es este convenio lo que permite que todas las cosas ocurran. 4Pues nada puede ocurrir sin algún tipo de unión, ya sea con un sueño de juicios o con la Voz que habla en favor, de Dios. 5Las decisiones producen resultados precisamente porque no se toman aisladamente. 6Las tomáis tu consejero y tú, y son tanto para ti como para el mundo. 7El día que deseas tener se lo ofreces al mundo, pues transcurrirá tal como lo hayas pedido y reforzará el dominio de tu consejero en el mundo. 8¿A qué reino le pertenece tu mundo hoy? 9¿Qué clase de día vas a decidir tener?
17.Hoy sólo se necesitan dos que deseen gozar de felicidad para que se la ofrezcan al mundo entero. 2Sólo se necesitan dos que comprendan que no pueden decidir por su cuenta, para garantizar que el júbilo que pidieron sea plenamente compartido por todos. 3Pues han entendido la ley básica que les otorga poder a todas las decisiones y les confiere todos los efectos que ellas jamás puedan tener. 4Sólo se necesitan dos. 5Estos dos tienen que haberse unido antes de que se pueda tomar una decisión. 6Permite que esto sea lo único que tienes presente, y tendrás la clase de día que deseas tener, y al tenerlo, se lo ofrecerás al mundo. 7El juicio que habías emitido sobre el mundo queda anulado mediante tu decisión de tener un día feliz. 8Y tal como has recibido, así tienes que dar.
II. El libre albedrío
1. ¿No te das cuenta de que oponerte al Espíritu Santo es luchar contra ti mismo? 2Él sólo te dice lo que es tu voluntad; Él habla por ti. 3En Su Divinidad radica la tuya. 4Y del único conocimiento de que Él goza es del tuyo, que ha sido salvaguardado para ti a fin de que puedas hacer tu voluntad a través de Él. 5Dios te pide que hagas tu voluntad. 6Él se une a ti, 7pues no estableció Su Reino solo. 8Y el Cielo mismo, donde todo lo creado es para ti, no representa otra cosa que tu voluntad. 9Ni una sola chispa de vida fue creada sin tu grato consentimiento, tal como tú quisiste que fuese. 10Ni uno solo de los Pensamientos que Dios jamás haya tenido pudo haber nacido sin tu bendición. 11Dios no es tu enemigo. 12Él sólo quiere oírte llamarle «Amigo».
2. ¡Qué maravilloso es hacer tu voluntad! 2Pues eso es libertad. 3A nada más debería llamársele por ese nombre. 4A menos que hagas tu voluntad no serás libre. 5¿Y hubiese podido Dios dejar a Su Hijo sin lo que éste eligió para sí mismo? 6Lo único que Dios hizo al darte Su perfecta Respuesta fue asegurarse de que nunca perdieses tu voluntad. 7Escúchala ahora, para que te puedas acordar de Su Amor y conocer tu voluntad. 8Dios no podría haber permitido que Su Hijo fuese un prisionero de aquello que no desea. 9Él se une a tu voluntad de ser libre. 10Y oponerte a Él es decidir ir en contra de ti mismo y elegir estar encadenado.
3. Contempla una vez más a tu enemigo, al que elegiste odiar en vez de amar. 2Pues así es como nació el odio en el mundo y como se estableció en él el reino del miedo. 3Escucha ahora a Dios hablarte a través de Aquel que es Su Voz así como la tuya, recordándote que tu voluntad no es odiar ni ser un prisionero del miedo, un esclavo de la muerte o una insignificante criatura de escasa vida. 4Tu voluntad no tiene límites, pues no es tu voluntad que sea limitada. 5Lo que mora en ti se ha unido a Dios Mismo en el nacimiento de toda la creación. 6Acuérdate de Aquel que te creó, Quien a través de tu voluntad creó todo. 7Todo lo creado te está agradecido, pues nació gracias a tu voluntad. 8Ni una sola luz celestial podría brillar si no fuese por ti, pues fue tu voluntad lo que las ubicó en el Cielo.
4. ¿Qué motivos podrías tener para sentir ira contra un mundo que simplemente aguarda tu bendición para ser libre? 2Si fueses un prisionero, entonces Dios Mismo no podría ser libre. 3Pues lo que se le hace a quien Dios ama, se le hace a Dios Mismo. 4No pienses que Aquel que te hizo co-creador del universo junto con Él quiere aprisionarte. 5Él sólo desea que tu voluntad sea eternamente ilimitada. 6Este mundo aguarda la libertad que le otorgarás cuando hayas reconocido que eres libre. 7Pero tú no perdonarás al mundo hasta que hayas perdonado a Aquel que te dio tu voluntad. 8Pues es a través de tu voluntad como el mundo se libera. 9Y tú no puedes ser libre estando separado de Aquel Cuya santa Voluntad compartes.
5. Dios se dirige a ti y te pide que salves al mundo, pues mediante tu propia salvación el mundo sana. 2Y todo el que camina sobre la faz de la tierra depende de tu decisión, para aprender que la muerte no tiene ningún poder sobre él, toda vez que comparte tu libertad y tu voluntad. 3Tu voluntad es sanarlo, y puesto que esto es una decisión que tomaste con él, él ha sanado. 4Y ahora Dios ha sido perdonado, pues decidiste ver a tu hermano como amigo.
III. Más allá de todo ídolo
1. Los ídolos son algo muy concreto. 2Mas tu voluntad es universal, puesto que es ilimitada. 3Y así, no tiene forma, ni su contenido se puede expresar en función de la forma. 4Los ídolos son límites. 5Representan la creencia de que hay ciertas formas que pueden brindar felicidad, y de que, limitando, se consigue todo. 6Es como si dijeras: «No tengo necesidad de todo. 7Lo único que quiero es este trocito, y para mí será como si fuese todo». 8Y esto no puede sino dejarte insatisfecho porque tu voluntad es que todo sea tuyo. 9Decídete en favor de los ídolos y estarás buscando perder. 10Decídete por la verdad y todo será tuyo.
2. No es la forma en sí lo que andas buscando. 2¿Qué forma puede ser un sustituto del Amor de Dios el Padre? 3¿Qué forma puede ocupar el lugar de todo el amor que reside en la Divinidad de Dios el Hijo? 4¿Qué ídolo puede dividir en dos lo que es eternamente uno? 5¿Y se podría acaso limitar lo que es ilimitado? 6Tú no deseas ningún ídolo, 7pues ésa no es tu voluntad. 8Ningún ídolo puede concederte el regalo que buscas. 9Cuando decides qué forma debe tener lo que quieres, dejas de entender su propósito. 10Y de ese modo, ves tu voluntad en el ídolo, reduciéndola así a una forma concreta. 11Mas eso nunca podrá ser tu voluntad porque lo que comparte toda la creación no puede contentarse con ideas triviales o con cosas insignificantes.
3. Tras la búsqueda de todo ídolo yace el anhelo de compleción. 2Lo pleno no tiene forma porque es ilimitado. 3Buscar una persona o una cosa especial para añadir, a lo que tú eres y así alcanzar tu compleción, sólo puede querer decir que crees que te falta algo que una forma puede proporcionarte. 4Y que al encontrarla, alcanzarás tu compleción en una forma que a ti te gusta. 5El propósito de todo ídolo es éste: que no mires más allá de él a la raíz de la creencia de que te falta algo. 6Esto sólo podría ser cierto si hubieses pecado. 7Pues el pecado es la idea de que te encuentras solo y aparte de lo que es pleno. 8Es necesario, por lo tanto, que la búsqueda de la plenitud se lleve a cabo más allá de los límites que tú mismo te has impuesto.
4. No es nunca el ídolo lo que realmente quieres. 2Mas lo que crees que te ofrece, eso ciertamente lo quieres, y tienes derecho a pedirlo. 3Y es imposible que te sea negado. 4El que tu voluntad sea estar completo es la Voluntad de Dios, y por tal razón se te concede. 5Dios no sabe nada de formas. 6Él no te puede contestar utilizando términos que no tienen sentido. 7Y tu voluntad no se puede satisfacer con formas vacías, concebidas exclusivamente para llenar una brecha que no existe. 8No es esto lo que quieres. 9La creación no le da a ninguna persona ni a ninguna cosa separada el poder de completar al Hijo de Dios. 10¿A qué ídolo se puede apelar para que le dé al Hijo de Dios lo que ya es suyo?
5. Alcanzar la compleción es la función del Hijo de Dios. 2Sin embargo, no tiene necesidad de buscarla. 3Más allá de todo ídolo se alza su santa voluntad de ser únicamente lo que él es. 4Pues ser más que pleno no tiene sentido. 5Si se hubiese producido algún cambio en el Hijo de Dios, o si se le pudiese reducir a alguna forma y limitar a lo que no se encuentra en él, entonces no sería tal como Dios lo creó. 6¿Qué necesidad tiene de ídolos para ser quien es? 7¿Podría acaso desprenderse de alguna parte de sí mismo? 8Lo que no es pleno no puede otorgar plenitud. 9Mas lo que se pide sinceramente no puede ser negado. 10Tu voluntad se te concede. 11No en una forma que no habría de satisfacerte, sino en el Pensamiento pleno y completamente hermoso que Dios abriga de ti.
6. Lo que Dios no conoce no existe. 2Y lo que Él conoce existe para siempre y es inmutable. 3Pues los pensamientos duran tanto como la mente que los pensó. 4Y la Mente de Dios no tiene fin, ni puede haber un instante en que Sus Pensamientos puedan estar ausentes o cambiar. 5Los pensamientos ni nacen ni mueren. 6Comparten los atributos de su creador, y no tienen una vida separada aparte de la de él. 7Tus pensamientos están en tu mente, tal como tú estás en la Mente que te concibió. 8Por lo tanto, no hay partes separadas en lo que existe dentro de la Mente de Dios. 9Su Mente es por siempre una, y está eternamente unida y en paz.
7. Los pensamientos parecen ir y venir. 2Sin embargo, lo único que esto significa es que algunas veces eres consciente de ellos y otras no. 3Un pensamiento del que te has olvidado parece nacer de nuevo en ti cuando retorna a tu conciencia. 4Mas no murió cuando lo olvidaste. 5Siempre estuvo ahí, sin embargo, no eras consciente de él. 6El Pensamiento que Dios abriga de ti no se ha visto afectado en modo alguno por tu olvido. 7Siempre será exactamente como era antes de que te olvidaras de él, como seguirá siendo cuando lo recuerdes 8y como fue durante el lapso en que lo habías olvidado.
8. Los Pensamientos de Dios están mucho más allá de cualquier posibilidad de cambio y su resplandor es eterno. 2No están esperando a nacer, 3sino a que se les dé la bienvenida y se les recuerde. 4El Pensamiento que Dios abriga de ti es como una estrella inmutable en un firmamento eterno. 5Se encuentra tan alto en el Cielo que aquellos que se encuentran fuera del Cielo no saben que está allí. 6No obstante, brillará por toda la eternidad sereno, puro y hermoso. 7En ningún momento ha dejado de estar allí, ni ha habido jamás un instante en que su luz se haya atenuado o haya perdido su perfección.
9. El que conoce al Padre conoce esta luz, pues Él es el eterno firmamento que la mantiene a salvo, por siempre elevada y firmemente anclada. 2La perfecta pureza de esa luz no depende de si se ve en la tierra o no. 3El firmamento la envuelve y la mantiene dulcemente en su perfecto lugar, el cual está tan lejos de la tierra como la tierra lo está del Cielo. 4No es la distancia ni el tiempo lo que hace que esta estrella sea invisible desde la tierra. 5Mas aquellos que andan en pos de ídolos no pueden saber que la estrella está ahí.
10.Más allá de todo ídolo se encuentra el Pensamiento que Dios abriga de ti. 2Este Pensamiento no se ve afectado en modo alguno por la confusión y el terror del mundo, por los sueños de nacimiento y muerte que aquí se tienen, ni por las innumerables formas que el miedo puede adoptar, sino que, sin perturbarse en lo más mínimo, sigue siendo tal como siempre fue. 3Rodeado de una calma tan absoluta que el estruendo de batallas ni siquiera llega hasta él, dicho Pensamiento descansa en la certeza y en perfecta paz. 4Tu única realidad se mantiene a salvo en él, completamente inconsciente del mundo que se postra ante ídolos y no conoce a Dios. 5El Pensamiento que Dios abriga de ti, completamente seguro de su inmutabilidad y de que descansa en su eterno hogar, nunca ha abandonado la Mente de su Creador, al que conoce tal como su Creador sabe que dicho Pensamiento se encuentra en Su Propia Mente.
11. ¿Dónde podría existir el Pensamiento que Dios abriga de ti sino donde tú te encuentras? 2¿Podría acaso tu realidad ser algo aparte de ti y encontrarse en un mundo que le es completamente desconocido? 3Fuera de ti no hay firmamento eterno, ni estrella inmutable, ni realidad alguna. 4La mente del Hijo del Cielo, en el Cielo está, pues ahí la Mente del Padre y la del Hijo se unieron en la creación, la cual no tiene fin. 5Tú no tienes dos realidades, sino una sola, 6y no puedes ser consciente más que de una. 7Tu realidad es o bien un ídolo, o bien el Pensamiento que Dios abriga de ti. 8No olvides, por lo tanto, que los ídolos tienen que mantener oculto lo que tú eres, no de la Mente de Dios, sino de la tuya. 9La estrella sigue brillando y el firmamento jamás ha cambiado. 10Mas tú, el santo Hijo de Dios, no eres consciente de tu realidad.
IV. La verdad que yace tras las ilusiones
1. Atacarás lo que no te satisfaga, y así, no te darás cuenta de que fuiste tú mismo quien lo inventó. 2Tu batalla es siempre con las ilusiones. 3Pues la verdad que yace tras ellas es tan hermosa y tan serena en su amorosa dulzura, que si fueses consciente de ella te olvidarías por completo de tus defensas y te apresurarías a echarte en sus brazos. 4La verdad jamás puede ser atacada. 5Y tú sabías esto cuando inventaste los ídolos. 6Los concebiste precisamente para olvidarte de este hecho. 7Lo único que atacas son las ideas falsas, nunca las verdaderas. 8Los ídolos son todas las ideas que concebiste para llenar la brecha que tú crees se formó entre lo que es verdad y tú. 9Y las atacas por lo que crees que ellas representan 10Pero lo que yace tras ellas no puede ser atacado.
2. Los dioses que inventaste -opresores e incapaces de satisfacerte- son como juguetes infantiles descomunales. 2Un niño se asusta cuando una cabeza de madera salta de una caja de resorte al ésta abrirse repentinamente, o cuando un oso de felpa, suave y silencioso, emite sonidos al él apretarlo. 3Las reglas que él había establecido para las cajas de resorte y para los osos de felpa le han fallado y le han hecho perder el «control» de lo que le rodea. 4Ahora tiene miedo, pues pensó que las reglas lo protegían. 5Ahora tiene que aprender que las cajas y los osos no lo engañaron, ni violaron ninguna regla, y que lo ocurrido no quiere decir que su mundo se haya vuelto caótico y peligroso. 6Es él quien estaba equivocado. 7No comprendió bien qué era lo que lo mantenía a salvo y pensó que eso lo había abandonado.
3. La inexistente brecha se encuentra repleta de juguetes de innumerables formas. 2Cada uno de ellos parece violar las reglas que estableciste para él. 3Sin embargo, ninguno de ellos fue jamás lo que tú pensabas que era. 4Y así, no pueden sino dar la impresión de que violan las reglas de seguridad que estableciste, toda vez que éstas son falsas. 5Mas tú no estás en peligro. 6Puedes reírte de los muñecos que saltan de cajas de resorte y de los juguetes que emiten sonidos, de la misma manera en que lo hace el niño que ya ha aprendido que no suponen ningún peligro para él. 7Sin embargo, mientras le guste jugar con ellos, seguirá percibiéndolos como si respetaran las reglas que él estableció para su propio deleite. 8Por lo tanto, todavía habrá reglas que dichos juguetes parecerán violar y como consecuencia de ello él se asustará. 9Mas ¿está él realmente a merced de sus juguetes? 10¿Y pueden éstos realmente suponer una amenaza para él?
4. La realidad obedece las leyes de Dios y no las reglas que tú mismo estableces. 2Son Sus leyes las que garantizan tu seguridad. 3Las ilusiones que creas con respecto a ti no obedecen ninguna ley. 4Parecen danzar por un rato, al compás de las leyes que tú promulgaste para ellas. 5Mas luego se desploman para no levantarse más. 6No son más que juguetes, hijo mío, de modo que no lamentes su pérdida. 6Su danza jamás te brindó felicidad alguna, 8pero tampoco eran cosas que pudiesen asustarte o mantenerte a salvo si respetaban tus reglas. 9Las ilusiones no deben ni apreciarse ni atacarse, sino que simplemente se deben considerar como juguetes infantiles, sin ningún significado intrínseco. 10Ve significado en una sola de ellas, y lo verás en todas. 11No veas significado en ninguna, y no podrán afectarte en absoluto.
5. Las apariencias engañan precisamente porque son apariencias y no la realidad. 2No les prestes atención sea cual sea la forma que adopten. 3Lo único que hacen es distorsionar la realidad y producir temor, debido a que ocultan la verdad. 4No ataques lo que tú mismo hiciste a fin de ser engañado, pues eso demostraría que has sido engañado. 5El ataque tiene el poder de hacer que las ilusiones parezcan reales. 6 Mas en realidad no hace nada. 7¿Quién podría tener miedo de un poder que no tiene efectos reales? 8¿Qué podría ser dicho poder, sino una ilusión que hace que las cosas parezcan ser como él mismo? 9Observa calmadamente sus juguetes, y comprende que no son más que ídolos que no hacen sino danzar al compás de vanos deseos. 10No los veneres, pues no existen. 11Cuando atacas, no obstante, te olvidas de esto. 12El Hijo de Dios no necesita defenderse de sus sueños. 13Sus ídolos no suponen ninguna amenaza para él. 14El único error que comete es creer que son reales. 15Mas ¿hay algo que las ilusiones puedan lograr?
6. Lo único que las apariencias pueden hacer es engañar a la mente que desea ser engañada. 2 Mas tú puedes tomar una decisión muy simple que te situará por siempre más allá del engaño. 3No te preocupes por cómo se va a lograr esto, pues eso no es algo que puedas entender. 4Pero sí verás los grandes cambios que se producirán de inmediato, una vez que hayas tomado esta simple decisión: que no deseas lo que crees que un ídolo te puede dar. 5Pues así es como el Hijo de Dios declara que se ha liberado de todos ellos. 6Y, por lo tanto, es libre.
7. ¡Qué paradójica es la salvación! 2¿Qué otra cosa podría ser, sino un sueño feliz? 3 Lo único que te pide es que perdones todas las cosas que nadie jamás hizo, que pases por alto lo que no existe y que no veas lo ilusorio como si fuese real. 4Se te pide únicamente que permitas que se haga tu voluntad y que dejes de buscar las cosas que ya no deseas. 5Y se te pide también que permitas que se te libere de los sueños de lo que nunca fuiste y desistas de tu empeño de querer sustituir la Voluntad de Dios por la fuerza de los deseos vanos.
8. Llegado este punto, el sueño de separación empieza a desvanecerse y a desaparecer. 2Pues aquí la brecha inexistente comienza a percibirse libre de los juguetes de terror que tú inventaste. 3Esto es lo único que se te pide. 4Alégrate en verdad de que la salvación no pida mucho, sino de que pida tan poco. 5En realidad no pide nada. 6Y aun en las ilusiones sólo pide que el perdón sea el substituto del miedo. 7Ésa es la única regla para tener sueños felices. 8La brecha se vacía de todos los juguetes de temor, poniéndose así de manifiesto su irrealidad. 9Los sueños no sirven para nada, 10y el Hijo de Dios no tiene ninguna necesidad de ellos. 11No le ofrecen ni una sola cosa que él pudiera jamás desear. 12El Hijo de Dios se libera de las ilusiones por su propia voluntad y simplemente se le restaura a lo que él es. 13¿Qué podría ser el plan de Dios para su salvación, sino un medio para darse a Sí Mismo Su Hijo?
V. El único propósito
1. El mundo real es el estado mental en el que el único propósito del mundo es perdonar. 2El miedo ha dejado de ser el objetivo, pues escapar de la culpabilidad se ha convertido ahora en la meta. 3Se reconoce el valor del perdón, que pasa a ocupar el lugar de los ídolos, los cuales dejan de perseguirse porque ya no se les atribuye ningún valor a sus «regalos». 4No se establecen reglas fútiles, ni se le exige a nada ni a nadie que cambie y se amolde al sueño de miedo. 5Por el contrario, hay un deseo de querer comprender todas las cosas creadas tal como realmente son. 6Y se reconoce que todas las cosas tienen que ser primero perdonadas, y luego comprendidas.
2. En este mundo se piensa que el entendimiento se consigue mediante el ataque. 2En el mundo real es evidente que atacando es como se pierde, 3y se reconoce claramente la insensatez de tener como objetivo a la culpabilidad. 4En dicho mundo no se desean los ídolos, pues se entiende que la culpabilidad es la única causa de cualquier dolor. 5Nadie sucumbe ante su vana atracción, pues el sufrimiento y la muerte se han percibido como cosas que ya no se desean y por las cuales no vale la pena esforzarse. 6Se ha vislumbrado la posibilidad de liberación y se le ha dado la bienvenida, y ahora por fin se comprenden los medios por los que puede alcanzarse. 7El mundo se convierte en un lugar de esperanza porque su único propósito es ser un lugar donde la esperanza de ser feliz pueda ser colmada. 8Y nadie está excluido de esta esperanza porque todos se han unido en la creencia de que el propósito del mundo es uno que todos tienen que compartir, si es que dicha esperanza ha de ser algo más que un simple sueño.
3. Aún no se recuerda el Cielo totalmente, pues el propósito del perdón todavía necesita alcanzarse. 2Sin embargo, todo el mundo está seguro de que irá más allá del perdón y de que sólo seguirá aquí hasta que éste se perfeccione en él. 3Ese es su único deseo. 4Todo temor ha desaparecido porque él está unido a sí mismo en su propósito. 5Su esperanza de felicidad es tan segura y constante que apenas puede seguir esperando aquí por más tiempo con sus pies aún tocando la tierra. 6Aun así, se siente feliz de poder esperar hasta que todas las manos se hayan unido y todos los corazones estén listos para elevarse e ir con él. 7Pues así es como se prepara para dar el paso con el que se transciende el perdón.
4. El paso final lo da Dios porque únicamente Él pudo crear un Hijo perfecto y compartir Su Paternidad con él. 2Nadie que no se encuentre en el Cielo puede entender esto, pues entenderlo es en sí el Cielo. 3lncluso el mundo real tiene un propósito que se encuentra por debajo de la creación y de la eternidad. 4Pero el miedo ha desaparecido de él porque su propósito es el perdón, no la idolatría. 5Y así, el Hijo del Cielo está listo para ser quien es, y para recordar que el Hijo de Dios sabe todo lo que su Padre entiende y que lo entiende perfectamente junto con Él.
5. El mundo real ni siquiera se aproxima a eso, pues ése es el propósito de Dios, y sólo de Dios, si bien se comparte totalmente y se logra perfectamente. 2El mundo real es un estado en el que la mente ha aprendido cuán fácilmente desaparecen los ídolos, que, aunque todavía se perciben, ya no se desean más. 3¡Cuán fácilmente los puede abandonar la mente que ha comprendido que no son nada, que no están en ninguna parte y que no tienen ningún propósito! 4Pues sólo entonces se puede entender que el pecado y la culpabilidad no tienen propósito alguno y que no significan nada.
6. De esta manera es como el propósito del mundo real se lleva dulcemente hasta tu conciencia para que reemplace al objetivo de pecado y culpabilidad. 2Y el perdón purifica felizmente todo lo que se interponía entre tu imagen de ti mismo y lo que realmente eres. 3Sin embargo, Dios no necesita crear a Su Hijo nuevamente para que a éste se le restituya lo que es suyo. 4Jamás existió brecha alguna entre tu hermano y tú. 5Y el Hijo de Dios volverá a saber lo que supo cuando fue creado.
7. Cuando dos o más hermanos comparten un mismo propósito en el mundo del miedo, se encuentran ya en el umbral del mundo real. 2Puede que aún miren atrás y piensen que ven un ídolo que desean. 3Mas su trayectoria ha sido ya firmemente fijada en dirección contraria a la de los ídolos: hacia la realidad. 4Pues cuando se dieron la mano, fue la mano de Cristo la que tomaron, y contemplarán a Aquel de cuya mano van asidos. 5La faz de Cristo se ve antes de que el Padre se pueda recordar, 6pues Éste permanece en el olvido hasta que Su Hijo haya llegado más allá del perdón hasta el Amor de Dios. 7El Amor de Cristo, no obstante, se acepta primero. 8Y entonces aflora el conocimiento de que Ambos son uno.
8. ¡Cuán fácil y ligero es el paso que te saca de los estrechos confines del mundo del miedo una vez que has reconocido de Quién es la mano de la que vas asido! 2Tienes a mano todo lo necesario para poder alejarte del miedo para siempre con perfecta certeza, y para seguir adelante y llegar cuanto antes a las puertas del Cielo. 3Pues Aquel de Cuya mano vas asido sólo estaba esperando a que te unieses a Él. 4Y ahora que has venido, ¿se demoraría Él en mostrarte el camino que debe recorrer contigo? 5Su bendición descansa sobre ti tan indudablemente como el Amor de Dios descansa sobre Él. 6Su gratitud hacia ti sobrepasa tu entendimiento, pues tú le has permitido liberarse de sus cadenas para que juntos os dirijáis a la morada de Su Padre.
9. Un viejo odio está desapareciendo del mundo. 2Y con él va desapareciendo también todo miedo y rencor. 3No vuelvas la vista atrás, pues lo que te espera más adelante es lo que siempre anhelaste en tu corazón. 4¡Renuncia al mundo! 5Pero no con una actitud de sacrificio, 6pues nunca lo deseaste. 7¿Qué felicidad que jamás buscaste en él no te ocasionó dolor? 8¿Qué momento de satisfacción no se compró con monedas de sufrimiento y a un precio exorbitante? 9La dicha no cuesta nada. 10Es tu sagrado derecho, pues por lo que pagas no es felicidad. 11¡Que la honestidad te acelere en tu camino, y que al contemplar en retrospectiva las experiencias que has tenido aquí no te dejes engañar! 12Por todas ellas hubo que pagar un precio exorbitante y sufrir penosas consecuencias.
10.No mires atrás excepto con honestidad. 2Y cuando un ídolo te tiente, piensa en lo siguiente:
3Jamás te dio un ídolo cosa alguna, excepto el «regalo» de la culpabilidad. 4Cada uno de ellos se compró con la moneda del dolor, y nunca fuiste tú solo quien pagó por él.
5Sé, pues, misericordioso con tu hermano. 6Y no aceptes nunca un ídolo irreflexivamente, ni te olvides de que tu hermano pagará el costo al igual que tú. 7Pues se demorará cada vez que tú vuelvas la vista atrás y no percibas de Quién es la amorosa mano de la que vas asido. 8Mira, pues, sólo hacia adelante; y camina lleno de confianza con el corazón latiendo felizmente con esperanza y no palpitando con temor.
11. La Voluntad de Dios reside para siempre en aquellos cuyas manos están unidas. 2Hasta que se unieron, pensaban que Él era su enemigo. 3Mas cuando se unieron y compartieron un mismo propósito, les fue posible entender que su voluntad es una. 4Y así, la Voluntad de Dios no puede sino llegar hasta sus conciencias. 5Y no van a poder seguir olvidándose por mucho más tiempo de que no es sino la suya propia.
VI. La justificación del perdón
1. La ira nunca está justificada. 2El ataque no tiene fundamento. 3Con esto comienza uno a escapar del miedo, y con esto también es como lo logrará. 4Con esto se intercambian los sueños de terror por el mundo real. 5Pues el perdón descansa sobre esto, lo cual es tan sólo natural. 6No se te pide que concedas perdón allí donde se debería responder con ataque y donde el ataque estaría justificado. 7Pues eso querría decir que perdonas un pecado pasando por alto lo que realmente se encuentra ahí. 8Eso no es perdón, 9ya que supondría que, al reaccionar de una manera que no está justificada, tu perdón se ha convertido en la respuesta al ataque que se ha perpetrado. 10Y así, el perdón no habría sido apropiado, al haberse concedido donde no era debido.
2. El perdón está siempre justificado. 2Sus cimientos son sólidos. 3Tú no perdonas lo imperdonable, ni pasas por alto un ataque real que merece castigo. 4La salvación no reside en que a uno le pidan responder de una manera antinatural que no concuerda con lo que es real. 5En lugar de ello, la salvación sólo te pide que respondas adecuadamente a lo que no es real, no percibiendo lo que no ha ocurrido. 6Si el perdón no estuviese justificado, se te estaría pidiendo que sacrificases tus derechos cuando devuelves perdón por ataque. 7Mas se te pide simplemente que consideres el perdón como la respuesta natural ante cualquier aflicción basada en un error que, por ende, no es más que una petición de ayuda. 8El perdón es la única respuesta cuerda, 9pues impide que tus derechos sean sacrificados.
3. Este entendimiento es el único cambio que le permite al mundo real alzarse para ocupar el lugar de los sueños de terror. 2El miedo no puede surgir a menos que se justifique el ataque; y si éste tuviese una base real, el perdón no tendría base alguna. 3El mundo real se alcanza cuando percibes que aquello en lo que el perdón se basa es completamente real y está plenamente justificado. 4Mientras creas que el perdón es un regalo inmerecido, ello no podrá sino reforzar la culpabilidad que quieres «perdonar». 5El perdón que no está justificado es un ataque. 6Y eso es todo lo que el mundo puede jamás ofrecer. 7 Puede que algunas veces perdone a los «pecadores», pero sigue siendo consciente de que han pecado. 8De modo que no se merecen el perdón que les concede.
4. Éste es el falso perdón del que el mundo se vale para mantener viva la sensación de pecado. 2Y puesto que se considera que Dios es justo, parece imposible que Su perdón pueda ser verdadero. 3 De este modo, el temor a Dios es el resultado inevitable de considerar que el perdón es algo inmerecido. 4Nadie que se considere a sí mismo culpable puede evitar sentir temor de Dios. 5Pero se salva de este dilema si perdona. 6 La mente tiene que considerar al Creador tal como se considera a sí misma. 7Si puedes darte cuenta de que tu hermano es digno de perdón, es que has aprendido que tú tienes el mismo derecho a ser perdonado que él. 8Y no pensarías que Dios tiene destinado para ti un juicio temible que tu hermano no se merece. 9Pues la verdad es que tú no mereces ni más ni menos que él.
5. Todo perdón que se considera merecido sana, 2 pues le otorga al milagro la fuerza para pasar por alto las ilusiones. 3Así es como aprendes que tú también tienes que haber sido perdonado. 4No hay ninguna apariencia que no pueda pasarse por alto. 5Pues si la hubiera, sería necesario que primero hubiese algún pecado que estuviese más allá del alcance del perdón. 6 Tendría que haber algún error que fuese más que una simple equivocación, un tipo especial de error que fuese inmutable y eterno, y que estuviese más allá de cualquier posibilidad de corrección o escape. 7Tendría que haber un error capaz de deshacer la creación, y de construir un mundo que pudiese reemplazarla y destruir la Voluntad de Dios. 8Sólo si esto fuese posible podría haber algunas apariencias capaces de ser inmunes al milagro y de no ser sanadas por él.
6. No hay prueba más contundente de que lo que deseas es la idolatría, que la creencia de que hay algunas clases de enfermedad y de desdicha que el perdón no puede sanar. 2 Esto quiere decir que prefieres conservar algunos ídolos y que todavía no estás completamente listo para abandonarlos todos. 3Y así, piensas que algunas apariencias son reales y que no son apariencias en absoluto. 4No te dejes engañar con respecto al significado de la creencia fija según la cual algunas apariencias son más difíciles de pasar por alto que otras. 5Pues ello siempre significa que crees que el perdón tiene límites. 6Y te habrás fijado una meta en la que el perdón es parcial y en la que puedes liberarte de la culpabilidad sólo en parte. 7¿Qué otra cosa puede significar esto sino que el perdón que te concedes a ti mismo, así como a todos los que parecen estar separados de ti es falso?
7. Tiene que ser verdad que o bien el milagro cura toda clase de enfermedad o bien no cura en absoluto. 2Su propósito no puede ser juzgar qué formas son reales y qué apariencias verdaderas. 3Si se tuviese que excluir una sola apariencia de la curación, habría una ilusión que formaría parte de la verdad. 4Y no podrías escaparte totalmente de la culpabilidad, sino sólo en parte. 5Tienes que perdonar al Hijo de Dios completamente, 6pues, de lo contrario, conservarás una imagen de ti mismo fragmentada, y seguirás temiendo mirar en tu interior y encontrar allí tu liberación de todos los ídolos. 7La salvación descansa en la fe de que es imposible que haya algunas clases de culpabilidad que tú no puedas perdonar. 8Por lo tanto, no hay ninguna apariencia que hubiese podido ocupar el lugar de la verdad con respecto al Hijo de Dios.
8. Contempla a tu hermano con el deseo de verlo tal como es. 2Y no excluyas ninguna parte de él de tu deseo de que se cure. 3Curar es hacer íntegro. 4Y a lo que es íntegro no le pueden faltar partes que se hayan dejado afuera. 5El perdón consiste en reconocer esto, y en alegrarnos de que no haya ninguna forma de enfermedad que el milagro no tenga el poder de curar.
9. El Hijo de Dios es perfecto, ya que de otro modo no podría ser el Hijo de Dios. 2Y no lo podrás conocer mientras creas que no merece librarse de todas las consecuencias y manifestaciones de la culpabilidad. 3De la única forma que debes pensar acerca de él si quieres conocer la verdad acerca de ti mismo es así:
4Te doy las gracias, Padre, por Tu perfecto Hijo, pues en su gloria veré la mía propia.
5He aquí la jubilosa afirmación de que no hay ninguna forma de mal que pueda prevalecer sobre la Voluntad de Dios, el feliz reconocimiento de que la culpabilidad no ha triunfado porque tú hayas deseado que las ilusiones sean reales. 6¿Y qué es esto sino una simple afirmación de la verdad?
10.Contempla a tu hermano con esta esperanza en ti y comprenderás que él no pudo haber cometido un error que hubiese podido cambiar la verdad acerca de él. 2No es difícil pasar por alto errores a los que no se les ha atribuido efectos. 3Mas no perdonarás aquello que consideres que tiene el poder de hacer del Hijo de Dios un ídolo.4 Pues en ese caso él se habrá convertido para ti en una imagen sepulcral y en un signo de muerte. 5¿Podría ser eso tu salvador? 6¿Podría acaso el Padre estar equivocado con respecto a Su Hijo? 7¿No será más bien que te has engañado a ti mismo con respecto a aquel que se te dio para que lo curases a fin de que tú te pudieras salvar y liberar?
VII. La nueva interpretación
1. ¿Cómo iba a haber dejado Dios que el significado del mundo estuviese sujeto a tu interpretación? 2Si hubiese hecho eso, el mundo no tendría significado. 3Pues es imposible que el significado de algo cambie constantemente y que, aun así, sea verdad. 4El Espíritu Santo ve en el mundo un solo propósito, el cual es eternamente inmutable. 5Ninguna situación puede alterar este objetivo, sino que tiene que estar de acuerdo con él. 6Pues sólo si el objetivo del mundo pudiese cambiar con cada situación, podría cada una de ellas estar sujeta a diferentes interpretaciones cada vez que se pensase en ellas. 7 Tú añades nuevos elementos al guión que escribes para cada minuto del día, y así, todo lo que sucede ahora tiene otro significado. 8Elimina algún elemento, y el significado cambiará consecuentemente.
2. ¿Qué reflejan tus guiones, sino tus planes acerca de cómo debería transcurrir el día? 2Y así, determinas lo que es un desastre o un triunfo, un avance o un retroceso, una ganancia o una pérdida. 3Estos juicios se hacen en conformidad con los papeles que el guión asigna. 4El hecho de que de por sí no signifiquen nada queda demostrado por la facilidad con que estas designaciones cambian a la luz de otros juicios que se hacen acerca de diferentes aspectos de la experiencia. 5Y luego, visto en retrospectiva, crees ver otro significado en conexión con lo que ocurrió previamente. 6¿Qué has hecho realmente, sino demostrar que nada de ello tenía significado alguno? 7Mas tú le atribuías significado a la luz de objetivos cambiantes, que alteraban el significado a medida que dichos objetivos cambiaban.
3. Solamente un propósito firme puede otorgarle a cualquier acontecimiento un significado estable. 2Pero tiene que otorgarles a todos ellos el mismo significado. 3Si a cada acontecimiento se le otorga un significado diferente, ello quiere decir que cada uno de ellos tiene un propósito diferente. 4Y ése sería todo el significado que tendrían. 5¿Qué clase de significado sería ése? 6¿Cómo puede ser que el significado de «significado» sea confusión? 7La percepción no puede estar fluctuando constantemente y al mismo tiempo tener un significado estable en alguna parte. 8El miedo es un juicio que nunca está justificado. 9Su presencia no. significa nada, excepto que sirve para mostrarte que escribiste un guión tenebroso y que, como resultado de ello, tienes miedo. 10Pero no porque la cosa que temes tenga de por sí un significado temible.
4. Abrigar un propósito común es el único medio por el que la percepción puede estabilizarse, y por el que se le puede dar una sola interpretación al mundo y a todas las experiencias que se tienen en él. 2En ese propósito común, todo el mundo y todas las cosas que ves comparten el mismo juicio. 3Ahora no tienes por qué juzgar, pues has aprendido que a todo se le ha dado el mismo significado, y te alegras de poder verlo por todas partes. 4Dicho significado no puede cambiar porque tu deseo es percibirlo en todas partes, inalterado por las circunstancias. 5Por lo tanto, se lo otorgas a todos los acontecimientos y dejas que ellos te ofrezcan estabilidad a ti.
5. Librarte de juzgar radica simplemente en esto: todas las cosas tienen el mismo propósito, el cual tú compartes con todo el mundo. 2Y no hay nada en el mundo que pueda oponerse a ese propósito, pues es el propósito de todas las cosas y también el tuyo. 3Tener un mismo propósito pone fin a todas las ideas de sacrificio, las cuales no pueden sino atribuir un propósito para el que gana y otro para el que pierde. 4Sin esta idea no podría haber pensamientos de sacrificio. 5Y es esta idea de que puede haber diferentes objetivos lo que hace que la percepción oscile y el significado cambie. 6Con un objetivo unificado esto se vuelve imposible, pues tu conformidad hace que la interpretación sea estable y duradera.
6. ¿Cómo se iba a poder entablar la comunicación mientras los símbolos que se usan tengan diferentes significados? 2El objetivo del Espíritu Santo ofrece una sola interpretación, la cual tiene significado para ti y para tu hermano. 3Y así, te puedes comunicar con él y él contigo. 4Cuando se usan símbolos que ambos podéis comprender se deja de sacrificar el significado. 5Todo sacrificio supone la pérdida de tu capacidad de ver la conexión que hay entre todos los acontecimientos. 6Pues si se observan por separado no tienen ningún significado, 7ya que les falta la luz bajo la cual se pueden ver y comprender. 8Y así, carecen de propósito 9y no se puede entender cuál es su finalidad. 10Ningún pensamiento de pérdida significa nada, 11pues nadie está de acuerdo contigo con respecto a su significado. 12Es parte de un guión disparatado, que no puede ser interpretado de manera que tenga sentido. 13Siempre será ininteligible. 14Esto no es comunicación. 15Tus sombríos sueños no son más que los absurdos guiones que escribes por tu cuenta mientras duermes. 16No trates de encontrar significado en sueños de separación. 17Sólo los sueños de perdón se pueden compartir, 18pues significan lo mismo para ti que para tu hermano.
7. No hagas interpretaciones desde una perspectiva de soledad, pues lo que veas no tendrá ningún significado, y lo que representa cambiará. 2Y tú creerás que el mundo es un lugar incierto, por el que caminas en peligro, lleno de incertidumbre. 3Son únicamente tus interpretaciones las que carecen de estabilidad, pues no están en armonía con lo que realmente eres. 4Es éste un estado tan peligroso en apariencia, que es imposible que no surja el temor. 5Hermano mío, no sigas por ese camino. 6Tenemos un solo Intérprete. 7Y a través del uso que Él hace de los símbolos nos unimos, y así, todos ellos tienen el mismo significado para todos nosotros. 8Nuestro idioma común nos permite hablar con todos nuestros hermanos, y entender con ellos que el perdón se nos ha otorgado a todos, y que, por lo tanto, podemos comunicarnos nuevamente.
VIII. La realidad inmutable
1. Las apariencias engañan, pero pueden cambiar. 2La realidad, en cambio, es inmutable. 3No engaña en absoluto, y si tú no puedes ver más allá de las apariencias, te estás dejando engañar. 4Pues todo lo que ves cambiará; sin embargo, antes pensabas que era real, y ahora crees que es real nuevamente. 5De este modo, la realidad se ve reducida a formas y se la considera susceptible de cambiar. 6La realidad, no obstante, es inmutable. 7Esto es lo que hace que sea real y lo que la distingue de todas las apariencias. 8Tiene que estar más allá de toda forma para poder ser ella misma. 9No puede cambiar.
2. El milagro es un medio para demostrar que todas las apariencias pueden cambiar precisamente porque son apariencias y porque carecen del atributo de inmutabilidad que la realidad entraña. 2El milagro da fe de que te puedes salvar de las apariencias al demostrar que éstas pueden cambiar. 3En tu hermano reside una inmutabilidad que está más allá de cualquier apariencia o engaño. 4Mas se ve nublada por tus cambiantes ideas acerca de él, que tú percibes como su realidad. 5Lo que constituiría un sueño feliz con respecto a él adopta la forma de una apariencia en la que él goza de perfecta salud, se encuentra completamente inmune a cualquier clase de carencia y está perfectamente a salvo de cualquier clase de desastre. 6El milagro es la prueba de que él no está limitado por ninguna clase de pérdida o sufrimiento, ya que todo ello puede cambiar tan fácilmente. 7Esto demuestra que nunca fueron reales y que no pudieron haber surgido de su realidad. 8Pues ésta es inmutable, y no hay nada en el Cielo o en la tierra que pueda jamás alterar sus efectos. 9Es evidente, en cambio, que las apariencias son irreales precisamente porque pueden cambiar.
3. ¿Qué es la tentación, sino el deseo de hacer que las ilusiones sean reales? 2No parece ser el deseo de hacer que lo que es real no lo sea. 3Sin embargo, es una afirmación de que algunas clases de ídolos ejercen una poderosa atracción que los hace más difíciles de resistir que aquellos que tú preferirías que no fuesen reales. 4Toda tentación, por lo tanto, no es más que esto: una plegaria para que el milagro no ejerza influencia sobre algunos sueños, y para que, en vez de ello, mantenga su irrealidad oculta y les otorgue realidad. 5El Cielo no responde a tal oración, ni tampoco se te puede conceder un milagro para sanar las apariencias que no te gustan. 6Has establecido límites. 7Lo que pides se te concede, pero no por el Dios que no conoce límites. 8Sólo tú te has limitado a ti mismo.
4. La realidad es inmutable. 2Los milagros no hacen sino mostrar que lo que tú has interpuesto entre la realidad y tu conciencia es ilusorio y que no es en modo alguno una interferencia. 3El costo de la creencia de que algunas apariencias están más allá de cualquier esperanza de cambio es que el milagro no se obra a través de ti de manera consistente. 4Pues has pedido que no tenga el poder de sanar todos los sueños. 5No hay milagro que no se te pueda conceder si realmente deseas la curación. 6Pero no se te puede conceder ninguno a menos que la desees. 7Si eliges lo que quieres sanar, habrás coartado la libertad de concederle Sus dones al Hijo de Dios a Aquel que otorga todos los milagros. 8Cuando el Hijo de Dios cae en la tentación, niega la realidad. 9Y de este modo, se convierte voluntariamente en esclavo de lo que eligió a cambio.
5. Precisamente porque la realidad es inmutable, existe en ella un milagro que sana todas las cosas cambiantes y te las ofrece para que las veas en una forma que te brinda felicidad y que está libre de temor. 2Se te concederá poder ver a tu hermano de esta manera. 3Pero no mientras quieras que sea de otra manera con respecto a ciertas cosas. 4Pues eso sólo significaría que no lo quieres ver curado e íntegro. 5El Cristo en él es perfecto. 6¿Es esto lo que quieres contemplar? 7No dejes entonces que haya sueños acerca de él que tú prefieras ver en lugar del Cristo en él. 8Y verás al Cristo en él porque permitiste que Él viniera a ti. 9Y cuando Él se te haya aparecido, tendrás la certeza de que eres como Él, pues Él es lo inmutable en tu hermano y en ti.
6. Eso es lo que contemplarás cuando decidas que no hay ninguna apariencia que prefieras conservar en lugar de lo que tu hermano realmente es. 2No dejes que la tentación de preferir un sueño permita que la incertidumbre se presente ahí. 3No te sientas culpable y temeroso cuando un sueño acerca de lo que él es te tiente. 4Pero no le atribuyas a ese sueño el poder de reemplazar lo inmutable en tu hermano en la percepción que tienes de él. 5No hay falsa apariencia que no desaparezca, si en lugar de ella pides un milagro. 6No hay dolor del que él no se pueda liberar, sólo con que desees que él sea lo que no puede sino ser. 7¿Por qué habrías de temer ver a Cristo en él? 8Pues en todo lo que ves no haces sino contemplarte a ti mismo. 9Y conforme él sane, tú te liberarás de la culpabilidad, pues lo que él aparenta ser es la imagen que tú tienes de ti mismo.
