SEMANA 32- EJERCICIOS 218 AL 224
Libro de Ejercicios
-Lección 218- Repaso (198).
-Lección 219- Repaso (199).
-Lección 220- Repaso (200).
SEGUNDA PARTE- Introducción
1. ¿Qué es el perdón?
-Lección 221- Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten.
-Lección 222- Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él.
-Lección 223- Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.
-Lección 224- Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.
Manual para el Maestro
-Capítulo 1. Introducción.
-Capítulo 1-Sección I. ¿Quiénes son los Maestros de Dios?

Un Curso de Milagros- Ejercicios
Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez
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SEMANA 32 – EJERCICIOS DEL 218 AL 224
Primera parte
LECCIÓN 218
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (198) Sólo mi propia condenación me hace daño.
2Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos no puedo ver la visión de mi gloria. 3Mas hoy puedo contemplar esta gloria y regocijarme.
4No soy un cuerpo. 5Soy libre.
6Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 219
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (199) No soy un cuerpo. 2Soy libre.
3Soy el Hijo de Dios. 4Aquiétate mente mía, y piensa en esto por un, momento. 5Luego regresa a la tierra, sin confusión alguna acerca de quién es aquel a quien mi Padre ama eternamente como Su Hijo.
6No soy un cuerpo. 7Soy libre.
8Pues aún soy tal como Dios me creó.
LECCIÓN 220
No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
1. (200) No hay más paz que la paz de Dios.
2Que no me desvíe del camino de la paz, pues ando perdido por cualquier otro sendero que no sea ése. 3Mas déjame seguir a Aquel que me conduce a mi hogar, y la paz será tan segura como el Amor de Dios.
4No soy un cuerpo. 5Soy libre.
6Pues aún soy tal como Dios me creó.
SEGUNDA PARTE
Introducción
1. Las palabras apenas significarán nada ahora. 2Las utilizaremos únicamente como guías de las que no hemos de depender. 3Pues lo único que nos interesa ahora es tener una experiencia directa de la verdad. 4Las lecciones que aún nos quedan por hacer no son más que introducciones a los períodos en que abandonamos el mundo del dolor y nos adentramos en la paz. 5Ahora empezamos a alcanzar el objetivo que este curso ha fijado y a hallar la meta hacia la que nuestras prácticas han estado siempre encaminadas.
2. Lo que nos proponemos ahora es que los ejercicios sean sólo un preámbulo. 2Pues aguardamos con serena expectación a nuestro Dios y Padre. 3Él nos ha prometido que Él Mismo dará el paso final. 4Y nosotros estamos seguros de que Él cumple Sus promesas. 5Hemos recorrido un largo trecho, y ahora lo aguardamos a Él. 6Continuaremos pasando un rato con Él cada mañana y cada noche, mientras ello nos haga felices. 7No vamos a considerar el tiempo ahora como una cuestión de duración. 8Dedicaremos tanto tiempo como sea necesario a fin de lograr el objetivo que perseguimos. 9No nos olvidaremos tampoco de nuestros recordatorios de cada hora, y recurriremos a Dios siempre que nos sintamos tentados de olvidarnos de nuestro objetivo.
3. Durante el resto de los días venideros seguiremos utilizando un pensamiento central para introducir nuestros períodos de descanso y para calmar nuestras mentes, según lo dicte la necesidad. 2No obstante, no nos contentaremos únicamente con practicar los demás instantes santos con los que concluye este año que le hemos dedicado a Dios. 3Diremos más bien algunas palabras sencillas a modo de bienvenida, y luego esperaremos que nuestro Padre Se revele a Sí Mismo, tal como ha prometido que lo hará. 4Lo hemos invocado y Él ha prometido que Su Hijo recibirá respuesta siempre que invoque Su Nombre.
4. Ahora venimos a Él teniendo únicamente Su Palabra en nuestras mentes y en nuestros corazones, y esperamos a que Él dé el paso hacia nosotros que nos ha dicho, a través de Su Voz, que no dejaría de dar una vez que lo invitásemos. 2Él no ha dejado solo a Su Hijo en su locura, ni ha traicionado la confianza que éste tiene en Él. 3¿No le ha hecho acaso Su fidelidad acreedor a la invitación que Él espera para hacernos felices? 4Le extenderemos esa invitación y Él la aceptará. 5Así es como transcurrirán nuestros momentos con Él. 6Expresaremos las palabras de invitación que Su Voz sugiere y luego esperaremos a que Él venga a nosotros.
5. La hora de la profecía ha llegado. 2Ahora es cuando las antiguas promesas se honran y se cumplen sin excepción. 3No queda ningún paso que el tiempo nos pueda impedir dar. 4Pues ahora no podemos fracasar. 5Siéntate en silencio y aguarda a tu Padre. 6Él ha dispuesto que vendrá una vez que hayas reconocido que tu voluntad es que Él venga. 7Y tú nunca habrías podido llegar tan lejos si no hubieses reconocido, por muy vagamente que fuese, que ésa es tu voluntad.
6. Estoy tan cerca de ti que no podemos fracasar. 2Padre, Te entregamos estos santos momentos como muestra de agradecimiento por Aquel que nos enseñó a abandonar el mundo del pesar a cambio del que Tú nos diste como sustituto. 3Ahora no miramos hacia atrás. 4Miramos hacia adelante y fijamos la mirada en el final de la jornada. 5Acepta de nuestra parte estas humildes ofrendas de gratitud, mientras contemplamos, a través de la visión de Cristo, un mundo que está más allá del que nosotros construimos y que aceptamos como sustituto total del nuestro.
7. Y ahora aguardamos en silencio, sin miedo y seguros de Tu llegada. 2Hemos procurado encontrar el camino siguiendo al Guía que Tú nos enviaste. 3Desconocíamos el camino, pero Tú no te olvidaste de nosotros. 4Y sabemos que no Te olvidarás de nosotros ahora. 5Sólo pedimos que Tus promesas de antaño se cumplan tal como es Tu Voluntad. 6Al pedir esto, nuestra voluntad dispone lo mismo que la Tuya. 7El Padre y el Hijo, Cuya santa Voluntad creó todo lo que existe, no pueden fracasar en nada. 8Con esta certeza daremos estos últimos pasos que nos llevan a Ti, y descansaremos confiadamente en Tu Amor, el cual jamás defraudará al Hijo que Te llama.
8. Y así damos comienzo a la parte final de este año santo que hemos pasado juntos en busca de la verdad y de Dios, Quien es su único creador. 2Hemos encontrado el camino que Él eligió para que nosotros lo siguiésemos, y decidimos seguirlo tal como Él quiere que hagamos. 3Su Mano nos ha sostenido. 4Sus Pensamientos han arrojado luz sobre las tinieblas de nuestras mentes. 5Su Amor nos ha llamado incesantemente desde los orígenes del tiempo.
9. Quisimos privar a Dios del Hijo que Él creó para Sí. 2Quisimos que Dios cambiara y fuera lo que nosotros queríamos hacer de Él. 3Y creímos que nuestros desquiciados deseos eran la verdad. 4Ahora nos alegramos de que todo esto haya desaparecido y de que ya no pensemos que las ilusiones son verdad. 5El recuerdo de Dios despunta en los vastos horizontes de nuestras mentes. 6Un momento más y volverá a surgir. 7Un momento más, y nosotros que somos los Hijos de Dios, nos encontráremos a salvo en nuestro hogar, donde Él desea que estemos.
10. A la necesidad de practicar casi le ha llegado su fin. 2Pues en esta última etapa llegaremos a entender, que sólo con invocar a Dios, toda tentación desaparece, 3En lugar de palabras, sólo necesitamos sentir Su Amor. 4En lugar de oraciones, sólo necesitamos invocar Su Nombre. 5Y en lugar de juzgar, sólo necesitarnos aquietarnos y dejar que todas las cosas sean sanadas. 6Aceptaremos la manera en que el plan de Dios ha de terminar, tal como aceptamos la manera en que comenzó. 7Ahora ya se ha consumado. 8Este año nos ha llevado a la eternidad.
11. Las palabras tendrán todavía cierta utilidad. 2Cada cierto tiempo se incluirán temas de especial relevancia, cuya lectura debe preceder a la de nuestras lecciones diarias y a los períodos de experiencia profunda e inefable que deben seguir a éstas. 3Estos temas especiales deberán repasarse cada día hasta que se te ofrezca el siguiente. 4Debes leerlos lentamente y reflexionar sobre ellos por un rato antes de cada uno de esos santos y benditos instantes del día. 5He aquí el primero de estos temas especiales.
1. ¿Qué es el perdón?
1. El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió. 2El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. 3Simplemente ve que no hubo pecado. 4Y desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados. 5¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios? 6El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta. 7Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.
2. Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso. 2La mente se ha cerrado y no puede liberarse. 3Dicho pensamiento protege la proyección, apretando aún más sus cadenas de manera que las distorsiones resulten más sutiles y turbias; menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón. 4¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?
3. Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas. 2Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino. 3Su propósito es distorsionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito. 4Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.
4. El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada. 2No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. 3Simplemente observa, espera y no juzga. 4El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. 5Pero aquel que ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.
5. No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. 2Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó. 3Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios.
LECCIÓN 221
Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten.
1. Padre, hoy vengo a Ti en busca de la paz que sólo Tú puedes dar. 2 Vengo en silencio. 3Y en la quietud de mi corazón -en lo más recóndito de mi mente- , espero y estoy a la escucha de Tu Voz. 4Padre mío, háblame hoy. 5Vengo a oír Tu Voz en silencio, con certeza y con amor, seguro de que oirás mi llamada y de que me responderás.
2. Y ahora aguardamos silenciosamente. 2Dios está aquí porque esperamos juntos. 3Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. 4Acepta mi confianza, pues es la tuya. 5Nuestras mentes están unidas. 6Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.
LECCIÓN 222
Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él.
1. Dios está conmigo. 2Él es mi Fuente de vida, la vida interior, el aire que respiro, el alimento que me sustenta y el agua que me renueva y me purifica. 3Él es mi hogar, en el que vivo y me muevo; el Espíritu que dirige todos mis actos, me ofrece Sus Pensamientos y garantiza mi perfecta inmunidad contra todo dolor. 4Él me prodiga bondad y cuidado, y contempla con amor al Hijo sobre el que resplandece, el cual a su vez resplandece sobre Él. 5¡Qué serenidad la de aquel que conoce la verdad de lo que Él dice hoy!
2. Padre, no tenemos en nuestros labios ni en nuestras mentes otras palabras que Tu Nombre, cuando acudimos silenciosamente ante Tu Presencia, pidiendo que se nos conceda poder descansar Contigo por un rato en paz.
LECCIÓN 223
Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.
1. Estaba equivocado cuando pensaba que vivía separado de Dios, que era una entidad aparte que se movía por su cuenta, desvinculada y encasillada en un cuerpo. 2Ahora sé que mi vida es la de Dios, que no tengo otro hogar y que no existo aparte de Él. 3Él no tiene Pensamientos que no sean parte de mí, y yo no tengo ningún pensamiento que no sea de Él.
2. Padre nuestro, permítenos contemplar la faz de Cristo en lugar de nuestros errores. 2Pues nosotros que somos Tu santo Hijo somos incapaces de pecar. 3Queremos contemplar nuestra inocencia, pues la culpabilidad proclama que no somos Tu Hijo. 4Y no queremos seguir relegándote al olvido, 5pues nos sentimos solos aquí y anhelamos estar en el Cielo, que es nuestro hogar. 6Queremos regresar hoy. 7Nuestro Nombre es el Tuyo, y reconocemos que somos Tu Hijo.
LECCIÓN 224
Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.
1. Mi verdadera Identidad es tan invulnerable, tan sublime e inocente, tan gloriosa y espléndida y tan absolutamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la contempla para que ella lo ilumine. 2Ella ilumina también al mundo. 3Mi verdadera Identidad es el regalo que mi Padre me hizo y el que yo a mi vez le hago al mundo. 4No hay otro regalo, salvo éste, que se puede dar o recibir. 5Mi verdadera identidad y sólo Ella es la realidad. 6Es el final de las ilusiones. 7Es la verdad.
2. Mi nombre, ¡oh Padre!, todavía te es conocido. 2Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, quién soy, ni qué es lo que debo hacer. 3Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. 4Revélame lo que Tú deseas que vea en su lugar.
Un Curso de Milagros-Manual para el Maestro
Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez
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Capítulo 1
INTRODUCCIÓN
1. En el pensamiento del mundo, los papeles de maestro y estudiante están, de hecho, invertidos. 2Esta inversión es típica. 3Parece como si el maestro y el alumno estuviesen separados y como si aquél le diese algo a éste, en vez de a sí, mismo. 4Es más, se considera que enseñar es una actividad especial, a la que uno dedica una parte relativamente pequeña de su tiempo. 5El curso subraya, por otra parte, el hecho de que enseñar es aprender, y de que, por consiguiente, no existe ninguna diferencia entre el maestro y el alumno. 6Subraya, asimismo, que enseñar es un proceso continuo, que
ocurre en todo momento del día y que continúa igualmente en los pensamientos que se tienen durante las horas, de sueño.
2. Enseñar es demostrar. 2Existen solamente dos sistemas de pensamiento, y tú demuestras constantemente tu creencia de que uno u otro es cierto. 3De tu demostración otros aprenden, al igual que tú. 4No es cuestión de si vas a enseñar o no, ya que en eso no hay elección posible. 5Podría decirse que el propósito del curso es proporcionarte los medios para que elijas lo que quieres enseñar, en base a lo que quieres aprender. 6No puedes darle nada a otro, ya que únicamente te das a ti mismo, y esto se aprende enseñando. 7Enseñar no es otra cosa que convocar testigos para que den fe de lo que crees. 8Es un método de conversión que no se lleva a cabo sólo con palabras. 9Toda situación tiene que ser para ti una oportunidad más para
enseñarles a otros lo que tú eres, y lo que ellos son para ti. 10No tiene que ser más que eso, pero tampoco menos.
3. Por lo tanto, el programa de estudios que estableces está determinado
exclusivamente por lo que crees que eres y por la relación que crees que otros tienen contigo. 2En la enseñanza tradicional, es posible que estas cuestiones no tengan nada
que ver con lo que crees estar enseñando. 3Sin embargo, es imposible no usar el contenido de cualquier situación en la que te encuentres en favor de lo que enseñas realmente, y por ende, aprendes realmente. 4En relación con esto, el contenido verbal de lo que enseñas es irrelevante. 5Puede que coincida con ello, puede que no. 6La enseñanza que yace tras lo que dices es lo que te enseña. 7Enseñar no hace sino reforzar lo que crees acerca de ti mismo. 8Su propósito fundamental es aplacar las dudas que albergamos acerca de nosotros mismos. 9Esto no quiere decir que el ser que estás tratando de proteger sea real. 10Pero sí quiere decir que el ser que tú
consideras real es al que le enseñas.
4. Esto es inevitable. 2No hay forma de escapar de ello. 3¿Cómo podría ser de otra manera? 4Todo el que sigue las enseñanzas del mundo, y todo aquel que está aquí las sigue hasta que cambia de parecer, enseña únicamente para convencerse a sí mismo de que él es lo que no es. 5He aquí el propósito del mundo. 6¿Cómo podrían entonces ser sus enseñanzas diferentes? 7A esta situación de enseñanza restringida y sin esperanzas, que no enseña sino muerte y desolación, Dios envía a Sus maestros. 8Y conforme éstos enseñan Sus lecciones de júbilo y de esperanza, su propio aprendizaje finalmente concluye.
5. Si no fuera por los maestros de Dios, habría muy pocas esperanzas de alcanzar la salvación, pues el mundo del pecado parecería ser eternamente real. 2Los que se engañan a sí mismos tienen que engañar, ya que no pueden sino enseñar engaño. 3¿Y qué otra cosa sino eso es el infierno? 4Éste es un manual para los maestros de Dios,
5quienes no son perfectos, pues, de lo contrario, no estarían aquí. 6Su misión, no obstante, es alcanzar la perfección aquí, y, por lo tanto, la enseñan una y otra vez, de muchísimas maneras, hasta que la aprenden. 7Y después ya no se les ve más, si bien sus pensamientos siguen siendo una fuente de fortaleza y de verdad para siempre.
8¿Quiénes son? 9¿Cómo son escogidos? 10¿A qué se dedican? 11¿Cómo pueden
alcanzar su propia salvación y la salvación del mundo? 12El propósito de este manual es contestar estas preguntas.
1. ¿QUIÉNES SON LOS MAESTROS DE DIOS?
1. Un maestro de Dios es todo aquel que decide serlo. 2Sus atributos consisten únicamente en esto: de alguna manera y en algún lugar ha elegido deliberadamente no ver sus propios intereses como algo aparte de los intereses de los demás. 3Una vez que ha hecho esto, su camino ha quedado establecido y su dirección es segura. 4Una luz ha entrado en las tinieblas. 5Tal vez sea una sola luz, pero con una basta. 6El maestro de Dios ha hecho un compromiso con Dios aunque todavía no crea en Él. 7Se ha convertido en un portador de salvación. 8Se ha convertido en un maestro de Dios.
2. Los maestros de Dios proceden de todas partes del mundo 2y de todas las
religiones, aunque algunos no pertenecen a ninguna religión. 3Los maestros de Dios son los que han respondido. 4La Llamada es universal, 5y está activa en todo momento y en todas partes. 6Dicha Llamada invoca a los maestros a que hablen en favor de Ella y a que rediman el mundo. 7Muchos la oyen, pero muy pocos responden. 8Sin embargo, es sólo cuestión de tiempo. 9Todo el mundo responderá al final, pero ese final puede estar muy, muy lejos. 10Ésta es la razón por la que se estableció el plan de los maestros. 11Su función es ahorrar tiempo. 12Cada uno comienza como una sola luz, pero como tiene la Llamada en el mismo centro de su ser, esa luz no puede restringirse. 13Y cada uno de ellos ahorra miles de años tal como el mundo juzga el tiempo. 14Mas para la Llamada en Sí, el tiempo no significa nada.
3. Cada maestro de Dios tiene su propio curso. 2La estructura de éste varía
enormemente, 3así como los medios particulares de enseñanza empleados. 4El
contenido del curso, no obstante, nunca varía. 5Su tema central es siempre: «El Hijo de Dios es inocente, y en su inocencia radica su salvación». 6Esto se puede enseñar con acciones o con pensamientos; con palabras o sin ellas; en cualquier lenguaje o sin lenguaje; en todo lugar o momento, o en cualquier forma. 7No importa lo que el maestro haya sido antes de oír la Llamada, 8al responder se ha convertido en un salvador. 9Ha visto a alguien más como a sí mismo. 10Ha encontrado, por lo tanto, su propia salvación y la salvación del mundo. «Con su renacer renace el mundo”.
4. Este manual está dedicado a una enseñanza especial, y dirigido a aquellos maestros que enseñan una forma particular del curso universal. 2Existen muchas otras formas, todas con el mismo desenlace. 3Su propósito es simplemente ahorrar tiempo.
4No obstante, sólo el tiempo se arrastra pesadamente, y el mundo ya está muy cansado. 5Está viejo, agotado y sin esperanzas. 6Mas el desenlace final nunca se puso en duda, pues, ¿qué puede cambiar la Voluntad de Dios? 7Pero el tiempo, con sus ilusiones de cambio y de muerte, agota al mundo y a todas las cosas que habitan en él. 8Al tiempo, no obstante, le llegará su final, y propiciar ese final es la función de los maestros de Dios, 9pues el tiempo está en sus manos. 10Tal fue su elección, y así se les concedió.
