El Sol de la Concordia

«El Amor del Padre es la llave que abre la puerta de la jaula
y nos libera del sufrimiento.
Es el perdón y el sincero olvido, lo que nos ayuda
a no construir más jaulas alrededor de nuestro corazón.»

El Sol… de la concordia

Mensaje dirigido por Emmanuel…

Querido hermano:

Hoy nuestro hermoso Sol ha iluminado nuevamente
este mar en el que tantas y tantas veces navegamos,
uno al lado del otro apoyándonos, en busca del sustento
para nuestros hogares y con la plena conciencia
de que allá en la orilla, almas amorosas nos esperaban
algo preocupadas y ansiosas, anhelando nuestro regreso.

¡Cuántas veces hermano mío, nos detuvimos
en medio de la faena a recordar las miles de pequeñas
afrentas que escuchamos de nuestros semejantes!,
preguntándonos:

¿Qué pudo pasar para que aquella palabra dura,
aquel gesto poco amigable o aquel golpe
se produjeran?

Pero siempre al regresar, nos hallamos
con la dulce impresión de que sin importar lo duro
o difícil de aquel momento, el mismo se había perdido,
se había quedado allá lejos en el mar… y no había
vuelto atrapado en nuestras redes porque era algo
de tan poca importancia, que no hacía falta pescarlo
y llevarlo a la boca con el alimento del día.

Siempre volvíamos con el corazón rebosante
de amor hacia nuestros hermanos.

Es que todo el daño se había disipado en nuestros
corazones como la niebla de la mañana y en su lugar
el sol de la concordia y el perdón volvían a brillar.

Querido hermano:

¿Cuántas veces ves a los tuyos ir al mar
y volver con el mismo rencor en sus redes?

¿Cuántas veces el sol de la razón
se nubla con la niebla del resentimiento?

Esto provoca tantas y tantas batallas tontas, tanta
y tanta sangre fraterna derramada sobre una tierra
que no cesa de recordarnos con sus cosechas,
que siempre está en nosotros
el poder de convertir en frutos el dolor de la sangre.

Hermano, habla y llama a la paz,
pero hazlo siempre recordando a los demás,
que la paz completa no se dará…
a menos que nazca en todos
y cada uno de los corazones.

Recuérdales que La Luz que brilla en el fondo
nunca se apaga,
que no importa cómo ni que tan grande
sea la ofensa que recibes o que infringes,
ni el tamaño del pecado que creas haber cometido,
siempre el dulce aroma del perdón lo borrará.

Porque la paz del hombre nace del perdón del hombre
y mientras invoques los pecados de los otros,
los errores de los otros, las ofensas de los otros…
mientras hagas eso, no hallarás la paz y te alejarás del perdón.

Pues sólo perdonándote a ti primero,
siendo amable contigo mismo,
permitiendo que el inmenso Amor del Padre te ilumine,
sólo entonces podrás comenzar a hablar
del perdón hacia los demás.

Sólo perdonándonos
hallaremos la perfecta paz.

El perdón es la más hermosa manifestación del amor,
del Amor Perfecto y Universal
que dispensa el Padre a todos sus hijos.

Él no juzga, no condena, sólo ama y perdona,
olvidando tiernamente cualquier acto
que los haya alejado un poco de Él.

¡Pero con cuánta santa alegría y ternura
los recibe al regresar!

Dile a tus hermanos que no existen errores,
que no existen pecados que los alejen del Padre,
que la condena no viene nunca de Él,
sino de vosotros mismos y:

¿Quién quiere vivir eternamente en una jaula?

El Amor del Padre es la llave que abre la puerta de la jaula
y nos libera del sufrimiento.

Es el perdón y el sincero olvido,
lo que ayuda a no construir más jaulas…
alrededor del corazón.

Tu hermano, Emmanuel.

El Amor es el único Maestro
que puede enseñar a amar.

José Narosky

7 comentarios en «EL SOL DE LA CONCORDIA»

  1. Hola Mario. Por fin comencé a leer Emmanuelle. Gracias por tu SI de Amor y permitirme leer y ser parte de este mensaje del Amor puro e infinito que está dentro de mi, de ti, de todos. Gracias por tan hermoso regalo. Gracias. Gracias. Gracias.

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  2. Cuando el corazón siente que ha prevalecido ante la razón, se visualiza el perdón, como el ave que vuela al abrirse la jaula. Gracias por compartir tan hermosa lectura

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  3. Que hermoso. Gracias por ser y obsequiarnos esta reflexión con tanta sutileza. Siempre recuerdo cuando dices “no hay que engancharse”. Con amor de hija.
    Virginia

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