No  Flaquees

«No temas hermano,
después de esta oscura noche de tormenta…
viene una Luz como nunca has podido ver.»

No flaquees…
ni dejes flaquear a tus hermanos

Mensaje dirigido por Emmanuel…

Querido Israel:

¿Temes al estruendo de los truenos
que anuncia la tormenta?

¿Temes que el furor del mar y la furia del viento
puedan hacer zozobrar la barca
que tan tranquilamente llevas a puerto?

¿Temes por la seguridad de las ovejas
que a tu cuidado he puesto?

¿No ves a tu lado al viejo amigo
tanto tiempo perdido,
que ahora ha vuelto para preparar la tierra para la siembra?

¿No ves al frente a la dulce compañía que alivia tus días
y calienta tus noches?

¿No sientes ya en tu corazón latir el mío acompasadamente?

Levanta la mirada al cielo
y entre las grises nubes
más allá del fondo negro de la tormenta,
podrán ver tus ojos el cielo azul
de la tierra hermosa a la cual llevarás mis ovejas.

Israel, pronto habrás de llevar palabras de aliento
a aquellos que sangran como consecuencia de la intolerancia,
la falta de fe y la idea de separación del Padre.

Pronto habrás de confortar a tu hermano,
abrazar su hombro aterido y brindar tu calor.

Pronto en aquella tierra que el amigo riega con lágrimas
y labra con amor, vendrán tus discípulos
a sembrar la semilla del hombre hijo del hombre,
que sobreviviente de la pena y de la lucha…
bendecirá la vida y dará paso a la paz.

Has venido aquí a ser mis manos,
a ser mis pies y a llevar mi báculo.

Has venido aquí a crear
el rebaño de Maestros que llevarán la Nueva Palabra,
aquella que pereció en el fuego de la intolerancia
y que pronto será gritada a los cuatro vientos.

Aparta de tu paso a aquel que pregunta
el porqué de La Palabra …

Amorosamente guía sus pasos al camino
y despídelo con bendiciones.

Aparta de tu presencia a aquel que te ofrezca
monedas por La Palabra, dulcemente hazle saber
que nadie debe pagar por el viento, ni por la flor, ni por la mar…
y así no ha de hacerlo por La Palabra que lleva luz y da fe.

Torna a abrazar a tu amigo el labrador,
abraza tiernamente a la Madre
y deposita en su regazo la duda
para que parta con su bendición
al pozo de engaños de donde surgió.

Deja que el labrador
pacientemente prepare la tierra.

Deja que la Madre
amorosamente la bendiga y la haga fértil.

Siembra la semilla en los corazones de los discípulos
que la llevarán a los confines del Universo…
y vuelve tus pasos de pastor a tu rebaño, para que cuando
llegue el momento, crezca la verde hierba que alimentará
sus corazones y el agua viva que apaciguará su sed.

No temas la oscuridad de la noche,
pues en ti y en tu hermano mora La Luz.

No temas a la aridez del camino, pues acostumbrados
están tus pies a transitar entre peñascos,
y si te sientes caer… apóyate en el hombro del amigo,
en el regazo de la madre, en la mano de tu compañera
y en la voz de mi voz… para evitar caer.

Así mismo soporta al hermano antes de la caída
y seca sus lágrimas con tu mano.
No permitas que una palabra dura salga de tu boca
para censurar al hermano caído, al amigo herido.

Por el contrario,
ha de ser tu boca suave manantial de miel.

Será la boca de la Madre, fuente de olor a rosas.

Será la boca del amigo, aliento de fortaleza y fe.

Y la voz de mi voz,
respuesta sabia y calma, para tus penas.

Llama al amigo y a la Madre,
a la compañera y a la voz e indícales con dulzura
y serenidad, dónde está el camino a seguir.

Pídeles que no miren atrás,
para no añorar lo que se deja…
y que concentren todos sus dones
en suavizar un poco la pena que afligirá a mis hermanos,
porque está escrito:

«Aquellos en los que mora el Amor del Padre
fruto de este amor son,

y como dulce fruto han de ser en la boca
de aquellos hambrientos de paz, amor y cegados de oscuridad…
a quienes ofrecerán sus dones
como bálsamo de amor, fuente de sanidad
y lugar de descanso para el peregrino exhausto.»

No temas Israel,
después de esta oscura noche de tormenta…
viene una Luz como nunca antes pudiste ver.

No flaquees… ni dejes flaquear a tus hermanos.

Te quiere,

Emmanuel.

Cuando espero del hombre me lastimo.

Pero prefiero esperar.

José Narosky

No Flaquees pie de página

3 comentarios en «NO FLAQUEES… NI DEJES FLAQUEAR A TUS HERMANOS»

Deja un comentario