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SEMANA 51- EJERCICIOS 351 AL 357

Imagen Curso de Milagros

Un Curso de Milagros- Ejercicios

Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez

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SEMANA 51 – EJERCICIOS DEL 351 AL 357


LECCIÓN 351
Mi hermano impecable es mi guía a la paz: Mi hermano pecador es mi guía al dolor. Y el que elija ver será el que contemplaré.
1. ¿Quién es mi hermano sino Tu santo Hijo? 2Mas si veo pecado en él proclamo que soy un pecador, en vez de un Hijo de Dios, y que me encuentro solo y sin amigos en un mundo aterrante. 3Mas percibirme de esa manera es una decisión que yo mismo he tomado y puedo, por consi­guiente, volverme atrás. 4Puedo asimismo ver a mi hermano exento de pecado, y como Tu santo Hijo. 5Y si ésta es la alternativa por la que me decido, veo mi impecabilidad, a mi eterno Consolador y Amigo junto a mí, y el camino libre y despejado. 6Elige, pues, por mí, Padre mío, a través de Aquel que habla por Ti. 7Pues sólo Él juzga en Tu Nombre.

LECCIÓN 352
Los juicios son lo opuesto al amor. De los juicios procede todo el dolor del mundo, y del amor, la paz de Dios.
1. El perdón ve sólo impecabilidad, y no juzga. 2Ésta es la manera de llegar á Ti. 3Los juicios me vendan los ojos y me ciegan. 4El amor, que aquí se refleja en forma de perdón, me recuerda, por otra parte, que Tú me has proporcionado un camino para volver a encontrar Tu paz. 5Soy redimido cuando elijo seguir ese camino. 6Tú no me has dejado desam­parado. 7Dentro de mí yace Tu recuerdo, así como Uno que me conduce hasta él. 8Padre, hoy quiero oír Tu Voz y encontrar Tu paz. 9Pues quiero amar mi propia Identidad y encontrar en Ella el recuerdo de Ti.

LECCIÓN 353
Mis ojos, mi boca, mis manos y mis pies tienen hoy un solo propósito: estar al servicio de Cristo a fin de que Él pueda utilizarlos para bendecir al mundo con milagros.
1. Padre, hoy le entrego a Cristo todo lo que es mío para que Él lo utilice de la manera que sea más beneficiosa para el propósito que comparto con Él. 2Nada es exclusivamente mío, pues Él y yo nos hemos unido en un propósito común. 3De este modo, el aprendizaje casi ha llegado a su señalado final. 4Por un tiempo colaboraré con Él en el logro de Su propó­sito. 5Luego me fundiré en mi Identidad y reconoceré que Cristo no es sino mi Ser.

LECCIÓN 354
Cristo y yo nos encontramos unidos en paz y seguros de nuestro propósito. Su Creador reside en Él, tal como Él reside en mí.
1. Mi unidad con el Cristo me establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y libre de toda ley, salvo de la Tuya. 2No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí. 3No tengo otro propósito que el Suyo. 4Y Él es como Su Padre. 5Por lo tanto, no puedo sino ser uno Contigo, así como con Él. 6Pues, ¿quién es Cristo sino Tu Hijo tal como Tú lo creaste? 7¿Y qué soy yo sino el Cristo en mí?

LECCIÓN 355
La paz, la dicha y los milagros que otorgaré cuando acepte la Palabra de Dios son ilimitados. ¿Por qué no aceptarla hoy?
1. ¿Por qué debo esperar, Padre mío, para recibir la dicha que Tú me prometiste? 2Pues Tú mantendrás Tu Palabra, que le diste a Tu Hijo en el exilio. 3Estoy seguro de que mi tesoro me aguarda y de que sólo tengo que extender la mano para encontrarlo. 4 Incluso ahora mismo mis dedos ya lo están tocando. 5Está muy cerca. 6No es necesario que espere ni un instante más para estar en paz para siempre. 7Es a Ti a Quien elijo, y a mi Identidad junto Contigo. 8Tu Hijo quiere ser él mismo, y reconocerte como su Padre y Creador, así como su Amor.

LECCIÓN 356
La enfermedad no es sino otro nombre para el pecado. La curación no es sino otro nombre para Dios.
El milagro es, por lo tanto, una invocación que se le hace a Él.
1. Padre, prometiste que jamás dejarías de contestar cualquier petición que Tu Hijo pudiese hacerte. 2No importa dónde esté, cuál parezca ser su problema o en qué crea haberse convertido. 3Él es Tu Hijo, y Tú le con­testarás. 4El milagro es un reflejo de Tu Amor, y, por lo tanto, es la contestación que él recibe. 5Tu Nombre reemplaza a todo pensamiento de pecado, y aquel que es inocente jamás puede sufrir dolor alguno. 6Tu Nombre es la respuesta que le das a Tu Hijo porque al invocar Tu Nom­bre él invoca el suyo propio.

LECCIÓN 357
La verdad contesta toda invocación que le hacemos a Dios, respondiendo en primer lugar con milagros, y retornando luego a nosotros para ser ella misma.
1. El perdón -el reflejo de la verdad- me enseña cómo ofrecer milagros y así escapar de la prisión en la que creo vivir. 2Tu santo Hijo me es señalado, primero en mi hermano, y después en mí. 3Tu Voz me enseña con gran paciencia a oír Tu Palabra y a dar tal como recibo. 4Y conforme contemplo a Tu Hijo hoy, oigo Tu Voz indicándome la manera de llegar a Ti, tal como Tú dispusiste que ésta debía ser:
5″Contempla su impecabilidad y sé curado».

Un Curso de Milagros-Manual para el Maestro

Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez

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Capítulo 28

¿QUÉ ES LA RESURRECCIÓN?

1. La resurrección, dicho llanamente, es la superación de la muerte o el triunfo sobre ella. 2Es un redespertar o renacimiento; un cambio de parecer con respecto al significado del mundo. 3Es la aceptación de la interpretación del Espíritu Santo con respecto al propósito del mundo; la aceptación de la Expiación en uno mismo. 4Es el fin de los sueños de aflicción y la jubilosa concien­cia del sueño final del Espíritu Santo. 5Es el reconocimiento de los dones de Dios. 6Es el sueño en el que el cuerpo opera perfecta­mente al no tener otra función que la de ser un medio de comuni­cación. 7Es la lección con la que concluye el aprendizaje, pues con ella se consuma y se transciende. 8Es la invitación a que Dios dé el paso final. 9Es el abandono de cualquier otro propósito, cual­quier otro interés, cualquier otro deseo o cualquier otro empeño. 10Es el deseo único de estar con el Padre que tiene Su Hijo.
2. La resurrección, al ser la afirmación de la vida, es la negación de la muerte. 2De esta manera, la forma de pensar del mundo se invierte por completo. 3Ahora se reconoce que la vida es la salva­ción, y cualquier clase de dolor o aflicción se percibe como el infierno. 4Ya no se le teme al amor, sino que se le da jubilosamente la bienvenida. 5Los ídolos han desaparecido y el recuerdo de Dios brilla en el mundo sin ninguna obstrucción. 6Se ve la faz de Cristo en toda cosa viviente, y no se mantiene nada en la oscuridad, excluido de la luz del perdón. 7Ya no quedan pesares sobre la tierra. 8El júbilo del Cielo ha descendido sobre ella.
3. Ahí termina el programa de estudios. 2De ahí en adelante no habrá necesidad de más instrucciones. 3La visión ha sido total­mente corregida y todos los errores han sido des-hechos. 4El ata­que no tiene sentido y la paz ha llegado. 5Se ha alcanzado la meta del programa de estudios. 6Los pensamientos se dirigen hacia el Cielo y se apartan del infierno. 7Todo anhelo queda satisfecho, pues, ¿qué queda ahora que no tenga respuesta o que esté incom­pleto? 8La última ilusión se extiende sobre el mundo, perdonándolo todo y sustituyendo todo ataque. 9Se ha logrado la inver­sión total. 10No queda nada que contradiga la Palabra de Dios. 11No hay nada que se oponga a la verdad. 12Y ahora, por fin, la verdad puede llegar. 13¡Cuán pronto vendrá cuando se la invite a entrar y a envolver semejante mundo!
4. Todos los corazones palpitantes se encuentran tranquilos y llenos de gran expectación porque la hora de lo eterno está por llegar. 2La muerte no existe. 3El Hijo de Dios es libre. 4Y en su libertad radica el fin del miedo. 5Ya no quedan en la tierra lugares ocultos que puedan dar refugio a ilusiones enfermizas, a sueños de temor o a percepciones falsas del universo. 6Todas las cosas se ven en la luz, y en la luz se transforma y se comprende su propó­sito. 7Y nosotros, los Hijos de Dios, nos levantamos del polvo y contemplamos nuestra perfecta impecabilidad1. 8El canto del Cielo se escucha por todo el mundo, a medida que éste es ele­vado y conducido a la verdad.
5. Ahora no hay distinciones. 2Las diferencias han desaparecido y el Amor se contempla a Sí Mismo. 3¿Qué necesidad hay ahora de otro panorama? 4¿Queda algo que la visión pueda llevar a cabo? 5Ya hemos visto la faz de Cristo, Su impecabilidad y Su Amor tras toda forma y más allá de todo propósito. 6¡Somos san­tos porque Su santidad en verdad nos ha liberado! 7Y aceptamos Su santidad como nuestra, como en efecto lo es. 8Y seremos eter­namente tal como Dios nos creó, y lo único que deseamos es que Su Voluntad sea la nuestra. 9Las fantasías de otra voluntad sepa­rada desaparecen, pues hemos encontrado unidad de propósito.
6. Éstas son las cosas que nos aguardan a todos, pero aún no estamos listos para darles la bienvenida jubilosamente. 2Mientras quede una sola mente poseída por sueños de maldad, el pensa­miento del infierno será real. 3Los maestros de Dios tienen como meta despertar las mentes de aquellos que duermen y ver la visión de la faz de Cristo ocupar el lugar de lo que ellas sueñan. 4El pensamiento de asesinato es reemplazado por bendiciones. 5Se abandonan los juicios y se le entregan a Aquel cuya función es juzgar. 6Y en Su juicio final se restaura la verdad del santo Hijo de Dios. 7Él ha sido redimido, pues ha escuchado la Palabra de Dios y ha comprendido su significado. 8Es libre porque ha permi­tido que la Voz de Dios proclame la verdad. 9Y todos aquellos a quienes antes pensó crucificar resucitan ahora con él, a su lado, según se prepara con ellos para encontrarse con su Dios.

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