SEMANA 52- EJERCICIOS 358 AL 365
Libro de Ejercicios
-Lección 358- Ninguna invocación a Dios puede dejar de ser oída o no recibir respuesta. Y de esto puedo estar seguro: Su
respuesta es la única que realmente deseo.
-Lección 359- La respuesta de Dios es alguna forma de paz. Todo dolor sana; toda aflicción queda reemplazada por la dicha. Las
puertas de la prisión se abren. Y se comprende que todo pecado no es más que un simple error.
-Lección 360- Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios. Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo. Y que a
través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.
LECCIONES FINALES- Introducción
-Lección 361-365- Te entrego este instante santo. Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará paz.
EPÍLOGO
Manual para el Maestro
-Capítulo 29. En cuanto a lo demás…
-CLARIFICACIÓN DE TÉRMINOS. INTRODUCCIÓN.
1. MENTE – ESPÍRITU.
2. EL EGO – EL MILAGRO.
3. EL PERDÓN – LA FAZ DE CRISTO.
4. LA PERCEPCIÓN VERDADERA – EL CONOCIMIENTO.
5. JESÚS – CRISTO.
6. EL ESPÍRITU SANTO.
EPÍLOGO.

Un Curso de Milagros- Ejercicios
Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez
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SEMANA 52 – EJERCICIOS DEL 358 AL 365
LECCIÓN 358
Ninguna invocación a Dios puede dejar de ser oída o no recibir respuesta. Y de esto puedo estar seguro: Su respuesta es la única que realmente deseo.
1. Tú que recuerdas lo que realmente soy, eres el único que recuerda lo que realmente deseo. 2Hablas en Nombre de Dios, y, por lo tanto, hablas en mi nombre. 3Y lo que me concedes procede de Dios Mismo. 4Tu Voz, entonces, Padre mío, es mía también, y lo único que quiero es lo que Tú me ofreces, en la forma exacta en que Tú eliges que yo lo reciba. 5Permíteme recordar todo lo que no sé, y deja que mi voz se acalle, mientras lo recuerdo. 6Y no dejes que me olvide de Tu Amor ni de Tu cuidado, antes bien, ayúdame a mantener siempre presente en mi conciencia la promesa que le hiciste a Tu Hijo. 7No dejes que olvide que mi ser no es nada, pero que mi Ser lo es todo.
LECCIÓN 359
La respuesta de Dios es alguna forma de paz. Todo dolor sana; toda aflicción queda reemplazada por la dicha. Las puertas de la prisión se abren. Y se comprende que todo pecado no es más que un simple error.
1. Padre, hoy vamos a perdonar Tu mundo y a dejar que la creación sea Tuya. 2Hemos entendido todas las cosas erróneamente. 3Pero no hemos podido convertir a los santos Hijos de Dios en pecadores. 4Lo que Tú creaste libre de pecado ha de permanecer así por siempre jamás. 5Ésa es nuestra condición. 6Y nos regocijamos al darnos cuenta de que los errores que hemos cometido no tienen efectos reales sobre nosotros. 7El pecado es imposible, y en este hecho descansa el perdón sobre una base mucho más sólida que el mundo de sombras que vemos. 8Ayúdanos a perdonar, pues queremos ser redimidos. 9Ayúdanos a perdonar, pues queremos estar en paz.
LECCIÓN 360
Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios. Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo. Y que a través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.
1. Padre, Tu paz es lo que quiero dar, al haberla recibido de Ti. 2Yo soy Tu Hijo, eternamente como Tú me creaste, pues los Grandes Rayos permanecen en mí por siempre serenos e imperturbables. 3Quiero llegar a ellos en silencio y con certeza, pues en ninguna otra parte se puede hallar certeza. 4Que la paz sea conmigo, así como con el mundo. 5En la santidad fuimos creados y en la santidad seguimos. 6En Tu Hijo, al igual que en Ti, no hay mancha alguna de pecado. 7Y con este pensamiento decimos felizmente “Amén”.
LECCIONES FINALES
Introducción
1. En nuestras lecciones finales utilizaremos la mínima cantidad de palabras posible. 2Tan sólo las utilizaremos al principio de nuestras prácticas, y únicamente para que nos recuerden que lo que buscamos es ir más allá de ellas. 3Dirijámonos a Aquel que nos guía en nuestro camino y que imparte seguridad a nuestros pasos. 4En Sus manos dejamos estas lecciones, y de aquí en adelante le entregamos también nuestras vidas. 5Pues no queremos volver a creer en el pecado, que fue lo que hizo que el mundo pareciese un lugar feo e inseguro, hostil y destructor, peligroso desde cualquier punto de vista, y traicionero más allá de cualquier esperanza de poder tener confianza o de escapar del dolor.
2. El suyo es el único camino para hallar la paz que Dios nos ha dado. 2Su camino es el que todo el mundo tiene que recorrer al final, pues éste es el final que Dios Mismo dispuso. 3En el sueño del tiempo este final parece ser algo muy remoto. 4Sin embargo, en verdad ya está aquí, como un amable guía que nos indica qué camino tomar. 5Marchemos juntos por el camino que la verdad nos señala. 6Y seamos los líderes de los muchos hermanos que andan en busca del camino, pero que no lo encuentran.
3. Consagremos nuestras mentes a este propósito, poniendo todos nuestros pensamientos al servicio de la salvación. 2La meta que se nos ha asignado es la de perdonar al mundo. 3Ésa es la función que Dios nos ha encomendado. 4Y lo que buscamos es el final del sueño, no como nosotros queremos que dicho final sea, sino como lo quiere Dios. 5Pues no podremos sino reconocer que todo aquello que perdonamos es parte de Dios Mismo. 6Y así, Su recuerdo se reinstaurará en nosotros completamente y en su totalidad.
4. Nuestra función es recordarlo a Él aquí en la tierra, tal como se nos ha dado ser Su Propia compleción en la realidad. 2No nos olvidemos, por lo tanto, de que nuestro objetivo es uno que compartimos, pues en ese recordar es donde radica el recuerdo de Dios y lo que nos señala el camino que conduce hasta Él y hasta el Remanso de Su paz. 3¿Cómo no vamos a perdonar a nuestro hermano, que es quien nos puede ofrecer esto? 4Él es el camino, la verdad y la vida que nos muestra el sendero. 5En él reside la salvación, que se nos ofrece a través del perdón que le concedemos.
5. No terminaremos este año sin el regalo que nuestro Padre le prometió a Su santo Hijo. 2Hemos sido perdonados. 3Y nos encontramos a salvo de toda la ira que le atribuíamos a Dios y que después descubrimos no era más que un sueño. 4Se nos ha restituido la cordura, en la que comprendemos que la ira es una locura, el ataque algo demente y la venganza una mera fantasía pueril. 5Nos hemos salvado de la ira porque nos dimos cuenta de que estábamos equivocados. 6Eso es todo. 7¿Y se encolerizaría un padre con su hijo porque éste no hubiese comprendido la verdad?
6. Venimos a Dios y con honestidad le decimos que no habíamos entendido, y le pedimos que nos ayude a aprender Sus lecciones a través de la Voz del Maestro que Él Mismo nos dio. 2¿E iba Dios acaso a hacerle daño a Su Hijo? 3¿O bien se apresuraría a contestar de inmediato, diciendo: «Este es Mi Hijo, y todo lo que tengo le pertenece»? 4Ten por seguro que así es como responderá, pues éstas son Sus Propias Palabras para ti. 5Y nadie podrá jamás tener más que esto, pues en esas Palabras yace todo lo que existe y todo lo que jamás existirá por los siglos de los siglos, así como en la eternidad.
LECCIONES 361-365
Te entrego este instante santo.
Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará paz.
1. Y si necesito una palabra de aliento, Él me la dará. 2Si necesito un pensamiento, Él me lo dará también. 3Y si lo que necesito es quietud y una mente receptiva y serena, ésos serán los regalos que de Él recibiré. 4Él está a cargo a petición mía. 5Y me oirá y contestará porque Él habla en Nombre de Dios mi Padre y de Su santo Hijo.
EPÍLOGO
1. Este curso es un comienzo, no un final. 2Tu Amigo te acompaña. 3No estás solo. 4Nadie puede llamarlo en vano. 5Sean cuales sean tus problemas ten por seguro que Él tiene la solución y que gustosamente te la dará sólo con que te dirijas a Él y se la pidas. 6Él no se negará a darte todas las respuestas que necesites para cualquier cosa que parezca perturbarte. 7Él sabe cómo solventar todos los problemas y aclarar todas las dudas. 8Su certeza es tuya. 9Tan sólo necesitas pedírsela, para que te sea dada.
2. Tu llegada al hogar es tan segura como la trayectoria que ha sido trazada para el sol antes de que despunte el alba, después del ocaso y en las horas de luminosidad parcial que transcurren entremedias. 2De hecho, tu camino es todavía más seguro. 3Pues es imposible cambiar el curso de aquellos que Dios ha llamado a Su vera. 4Obedece, por lo tanto, tu voluntad, y sigue a Aquel a Quien aceptaste como tu voz, para que te diga lo que realmente quieres y necesitas. 5Suya es la Voz que habla por Dios y también por ti. 6Por lo tanto, Él habla de la libertad y de la verdad.
3. Ya no se asignarán más lecciones específicas, pues ya no son necesarias. 2En lo sucesivo, oye tan sólo la Voz que habla por Dios y por tu Ser cuando abandonas el mundo para buscar en su lugar la realidad. 3Él dirigirá tus esfuerzos, diciéndote exactamente lo que debes hacer, cómo dirigir tu mente y cuándo debes venir a Él en silencio, pidiendo Su dirección infalible y Su Palabra certera. 4Suya es la Palabra que Dios te ha dado. 5Suya es la Palabra que elegiste para que fuese la tuya propia.
4. Y ahora os pongo en Sus manos, para que seáis Sus fieles seguidores y Él, vuestro Guía en toda dificultad o dolor que consideréis real. 2Él no os dará ningún placer pasajero, pues sólo da lo bueno y lo eterno. 3Dejad que Él os prepare aún más. 4Él se ha ganado vuestra confianza hablándoos diariamente de vuestro Padre, de vuestro hermano y de vuestro Ser. 5Y continuará haciéndolo. 6Ahora camináis con Él, tan seguros de vuestro destino como lo está Él; tan seguros de cómo debéis proceder como lo está Él; tan seguros de la meta y de que al final la alcanzaréis como lo está Él.
5. El final es seguro, y los medios también. 2A esto decimos «Amén». 3Cada vez que tengas que tomar una decisión se te indicará claramente cuál es la Voluntad de Dios para ti al respecto. 4Y Él hablará por Dios y por tu Ser, asegurándose así de que el infierno no te reclame, y de que cada decisión que tomes te acerque aún más al Cielo. 5Así es como hemos de caminar con Él de ahora en adelante, recurriendo a Él para que nos guíe, nos brinde paz y nos ofrezca una dirección segura: 6El júbilo nos acompaña, 7pues nos dirigimos a nuestro hogar a través de una puerta que Dios ha mantenido abierta para darnos la bienvenida.
6. A Él le encomendamos nuestros pasos y decimos «Amén”. 2Continuaremos recorriendo Su camino en paz; confiándole todas las cosas. 3Yesperaremos Sus respuestas llenos de confianza, cuando le preguntemos cuál es la Voluntad de Dios en todo lo que hagamos. 4Él ama al Hijo de Dios tal como nosotros queremos amarlo. 5Y nos enseña cómo contemplarlo a través de Sus ojos y a amarlo tal cómo Él lo ama. 6No caminas solo. 7Los ángeles de Dios revolotean a tu alrededor, muy cerca de ti. 8Su Amor te rodea, y de esto puedes estar seguro: yo nunca te dejaré desamparado.
Un Curso de Milagros-Manual para el Maestro
Fundación para la Paz Interior
Traducido por Rosa M. G. De Wynn y Fernando Gómez
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Capítulo 29
EN CUANTO A LO DEMÁS…
1. Este manual no pretende responder a todas las preguntas que tanto maestro como alumno puedan plantear. 2De hecho, solamente aborda algunas de las más obvias, a modo de breve resumen de algunos de los conceptos principales expuestos en el texto y en el libro de ejercicios. 3No es, sin embargo, un sustituto de ninguno de ellos, sino meramente un suplemento. 4Aunque su título es manual para el maestro, no hay que olvidar que el tiempo es lo único que separa al maestro del alumno, de manera que la diferencia entre ellos es, por definición, temporal. 5Es posible que a algunos alumnos les sea más útil leer primero el manual. 6A otros les puede resultar mejor empezar con el libro de ejercicios. 7Y todavía habrá otros que quizá necesiten empezar en el nivel más abstracto que ofrece el texto.
2. ¿Qué es mejor para unos y qué es mejor para otros? 2¿Quién sacaría mayor provecho de rezar solamente? 3¿Quién necesita tan sólo una sonrisa, al no estar aún listo para nada más? 4Nadie debe tratar de responder a estas preguntas por su cuenta. 5Es indudable que ningún maestro de Dios ha llegado hasta esto punto sin haberse dado cuenta de esto. 6El programa de estudios es sumamente individualizado, y todos sus aspectos están bajo el cuidado y la dirección especial del Espíritu Santo. 7Pregunta y Él te contestará. 8Ésa es Su responsabilidad, y sólo Él está capacitado para asumirla. 9Responder es Su función. 10Dirigirle a Él tus preguntas es la tuya. 11¿Querrías ser responsable de decisiones sobre cuyos antecedentes entiendes tan poco? 12Alégrate de tener un Maestro que no puede equivocarse. 13Sus respuestas son siempre acertadas. 14¿Podrías tú decir lo mismo de las tuyas?
3. Hay otra ventaja -y muy importante por cierto- en poner en manos del Espíritu Santo todas las decisiones cada vez más. 2Aunque su importancia es obvia, tal vez no hayas pensado en este aspecto: 3seguir las directrices del Espíritu Santo es permitirte a ti mismo quedar absuelto de toda culpa. 4Es la esencia de la Expiación. 5El núcleo central del programa de estudios. 6La imaginaria usurpación de funciones que no te corresponden es la causa del miedo. 7El mundo que ves refleja la ilusión de que has usurpado una función que no te corresponde, haciendo que el miedo sea algo inevitable. 8Devolver dicha función a Quien le corresponde es, por lo tanto, la manera de escapar del miedo. 9Y esto es lo que hace posible que el recuerdo del amor retorne a ti. 10No pienses, entonces, que necesitas seguir la dirección del Espíritu Santo sólo por razón de tus propias insuficiencias. 11Necesitas seguirlas porque es la manera de escaparte del infierno.
4. He aquí de nuevo la paradoja a la que frecuentemente se hace referencia en el curso. 2Decir: «No, puedo hacer nada por mi cuenta es ganar todo poder. 3Esto, sin embargo, no es más que una aparente paradoja. 4Tal como Dios te creó, dispones de todo poder. 5La imagen que has forjado de ti mismo no tiene ninguno. 4El Espíritu Santo conoce la verdad acerca de ti. 7La imagen que tú has forjado, no. 8Sin embargo, a pesar de su obvia y absoluta ignorancia, dicha imagen asume que lo sabe todo porque tú le has infundido esa creencia. 9Eso es lo que enseñas y lo que enseña el mundo que se fabricó para perpetuar su existencia. 10Mas el Maestro que conoce la verdad no se ha olvidado de la verdad. 11Sus decisiones benefician a todos por igual al estar totalmente desprovistas de ataque. 12Y son, por lo tanto, incapaces de generar. culpabilidad.
5. Aquel que asume un poder que no posee se está engañando a sí mismo. 2Sin embargo, aceptar el poder que Dios le ha dado, no es sino reconocer a su Creador y aceptar Sus dones. 3Y Sus dones no tienen límite. 4Pedirle al Espíritu Santo que decida por ti es simplemente aceptar tu verdadera herencia. 5¿Quiere esto decir que no puedes decir nada sin consultárselo a Él? 6!Por supuesto que no! 7Eso no sería en modo alguno práctico, y el enfoque de este curso es primordialmente práctico. 8Si has formado el hábito de pedir ayuda en toda circunstancia o situación, puedes estar seguro de que te dará sabiduría cuando la necesites. 9Prepárate para ello cada mañana; recuerda a Dios cuantas veces puedas a lo largo del día; pídele ayuda al Espíritu Santo siempre que te sea posible, y por la noche, dale las gracias por Sus consejos. 10Tu confianza estará ciertamente bien fundada.
6. Nunca olvides que el Espíritu Santo no depende de tus palabras. 2Él comprende las peticiones de tu corazón, y las colma. 3¿Quiere esto decir que mientras te siga atrayendo el ataque Él te responderá con maldad? 4Por supuesto que no. 5Dios le ha dado el poder de traducir las oraciones de tu corazón a Su lenguaje. 6El Espíritu Santo comprende que un ataque es una petición de ayuda, 7y, consecuentemente, responde ofreciendo ayuda. 8Dios sería cruel si permitiese que tus palabras reemplazasen a las Suyas. 9Un padre amoroso no deja que su hijo se lastime ni que se destruya a sí mismo. 10El hijo podrá pedir lo que le haría daño, pero aun así su padre lo protege. 11¿Y no ama tu Padre a Su Hijo muchísimo más que eso?
7. Recuerda que tú eres Su compleción y Su Amor. 2Recuerda que tu debilidad es Su fortaleza. 3Pero no interpretes esto a la ligera o erróneamente. 4Si Su fortaleza está en ti, lo que percibes como tu debilidad no es más que una ilusión. 5Y Él te ha proporcionado los medios para probarlo. 6Pídele todo a Su Maestro y todo se te dará. 7No en el futuro, sino inmediatamente: ahora mismo. 8Dios no espera, pues esperar comporta tiempo y Él es intemporal. 9Olvida tus absurdas imágenes, tu sensación de debilidad y el temor a ser herido, tus sueños de peligro y todas tus «malas acciones» 10Dios conoce sólo a Su Hijo, quien sigue siendo exactamente tal como fue creado. 11Yo te pongo en Sus Manos con plena confianza, y doy gracias por ti de que así sea.
8. Y ahora, bendito seas en todo lo que hagas.
2Dios te pide ayuda para salvar el mundo.
3Maestro de Dios, Él te ofrece Su gratitud
y el mundo entero queda en silencio ante la gracia
del Padre que traes contigo. 4Tú eres el Hijo que Él ama,
y te es dado ser el medio a través del cual
Su Voz se oye por todo el mundo,
para poner fin a todo lo temporal,
para acabar con la visión de todo lo visible
y para des-hacer todas las cosas cambiantes.
5A través de ti se anuncia un mundo que,
aunque no se ve ni se oye, está realmente ahí.
6Santo eres, y en tu luz el mundo refleja tu santidad,
pues no estás solo y sin amigos. 7Doy gracias por ti
y me uno a tus esfuerzos en Nombre de Dios,
sabiendo que también lo son en mi nombre y en el nombre
de todos aquellos que junto conmigo se dirigen hacia Dios. 8AMÉN
CLARIFICACIÓN DE TÉRMINOS
INTRODUCCIÓN
1. Éste no es un curso de especulación filosófica, ni está interesado en una terminología precisa. 2Se orienta únicamente hacia la Expiación o corrección de la percepción. 3El medio de la Expiación es el perdón. 4La estructura de la «conciencia individual» es esencialmente irrelevante, puesto que es un concepto que representa el «error original» o «pecado original» . 5Estudiar el error en sí no conduce a la corrección, si es que en efecto quieres tener éxito en poder pasarlo por alto. 6Y es precisamente este proceso de pasar por alto lo que el curso se propone enseñar.
2. Todos los términos son potencialmente polémicos, y quienes buscan controversia la encontrarán. 2Mas quienes buscan clarificación, también la encontrarán. 3Deben estar dispuestos, no obstante, a ignorar la controversia, reconociendo que es una defensa contra la verdad que se manifiesta en forma de maniobras dilatorias. 4Los argumentos teológicos como tales son necesariamente polémicos, ya que dependen de creencias, y, por lo tanto, pueden ser aceptados o rechazados. 5Una teología universal es imposible, mientras que una experiencia universal no sólo es posible sino necesaria. 6Alcanzar esa experiencia es lo que el curso se propone. 7Sólo cuando ésta se alcanza es posible la consistencia porque sólo entonces se acaba la incertidumbre.
3. Este curso opera dentro del marco de referencia del ego, pues ahí es donde se necesita. 2No se ocupa de lo que está más allá de todo error, ya que está planeado únicamente para fijar el rumbo en dirección a ello. 3Por lo tanto, se vale de palabras, las cuales son simbólicas y no pueden expresar lo que se encuentra más allá de todo símbolo. 4El ego es el único que pregunta, puesto que es el único que duda. 5El curso simplemente ofrece otra respuesta, una vez que se ha planteado una pregunta. 6Dicha respuesta, no obstante, no recurre a la inventiva o al ingenio. 7Ésos son atributos del ego. 8El curso es simple. 9Tiene una sola función y una sola meta. 10Sólo en eso es totalmente consistente, pues sólo eso puede ser consistente.
4. El ego exigirá muchas respuestas que este curso no provee. 2EI curso no reconoce como preguntas aquellas que sólo tienen la apariencia de preguntas, pero que son imposibles de contestar. 3El ego puede preguntar: «¿Cómo sucedió lo imposible?», ¿A qué le ocurrió lo imposible?», y lo puede preguntar de muchas maneras. 4Mas no hay una respuesta para ello; sólo una experiencia. 5Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase.
5. Notarás que el énfasis que el curso pone en las cuestiones estructurales es muy breve y sólo tiene lugar al principio. 2Dicho énfasis desaparece muy pronto para dar paso a la enseñanza central. 3Sin embargo, puesto que has pedido aclaraciones, a continuación se ofrecen unas cuantas para algunos de los términos utilizados.
1. MENTE – ESPÍRITU
1. El término mente se utiliza para representar el principio activo del espíritu, el cual le suministra a éste su energía creativa. 2Cuando el término va con mayúscula, se refiere a Dios o a Cristo (es decir, a la Mente de Dios o a la Mente de Cristo). 3El espíritu es el Pensamiento de Dios que Él creó semejante a Sí Mismo. 4El espíritu unificado es el único Hijo de Dios, o Cristo.
2. En este mundo, puesto que la mente está dividida, los Hijos de Dios parecen estar separados. 2Sus mentes, asimismo, no parecen estar unidas. 3En ese estado ilusorio, el concepto de una «mente individual» parece tener sentido. 4En el curso, por lo tanto, se describe a la mente como si consistiera de dos partes: el espíritu y el ego.
3. El espíritu es la parte que aún se mantiene en contacto con Dios a través del Espíritu Santo, Quien, aunque mora en esa parte, también ve la otra. 2No se usa el término «alma» excepto en citas directas de la Biblia, por ser un término sumamente polémico. 3En cualquier caso, sería un equivalente de «espíritu», entendiéndose que, al formar parte del ámbito de Dios, es eterna y nunca nació.
4. La otra parte de la mente es completamente ilusoria y sólo teje ilusiones. 2El espíritu conserva su potencial creativo, pero su Voluntad, que es la de Dios, parecerá estar cautiva mientras la mente no esté unificada. 3La creación continúa imperturbable porque ésa es la Voluntad de Dios. 4 Dicha Voluntad está siempre unificada, y, por lo tanto, no tiene significado en este mundo. 5No tiene grados ni opuestos.
5. La mente puede gozar de rectitud o estar errada, dependiendo de la voz que escuche. 2La mentalidad recta escucha al Espíritu Santo, perdona al mundo, y en su lugar ve el mundo real a través de la visión de Cristo. 3Ésta es la visión final, la última percepción, la condición en la que Dios Mismo da el paso final. 4Ahí, al tiempo y a lo ilusorio les llega su fin.
6. La mentalidad errada escucha al ego y teje ilusiones; percibe el pecado, justifica la ira, y considera que la culpabilidad, la enfermedad y la muerte son reales. 2Tanto este mundo como el mundo real son ilusorios, pues la mentalidad recta simplemente pasa por alto o perdona lo que nunca ocurrió. 3Por lo tanto, la mentalidad recta no es la Mentalidad-Uno de la Mente de Cristo, Cuya Voluntad es una con la de Dios.
7. La única libertad que aún nos queda en este mundo es la libertad de elegir, y la elección es siempre entre dos alternativas o dos voces. 2La Voluntad no está involucrada en la percepción a ningún nivel, y no tiene nada que ver con el proceso de elegir. 3La conciencia es el mecanismo receptor, el cual recibe mensajes tanto del plano superior como del inferior, del Espíritu Santo o del ego. 4La conciencia tiene niveles y puede cambiar drásticamente de uno a otro, pero no puede trascender el dominio de lo perceptual. 5En su nivel más elevado, se vuelve consciente del mundo real, y puede ser entrenada para hacer eso cada vez con mayor frecuencia. 6Sin embargo, el hecho mismo de que tenga niveles y de que pueda ser entrenada demuestra que no puede alcanzar el conocimiento.
2. EL EGO – EL MILAGRO
1. Las ilusiones no perdurarán. 2Su final es indudable y eso es lo único que es seguro en su mundo. 3Por eso es por lo que es el mundo del ego. 4¿Qué es el ego? 5El ego no es más que un sueño de lo que en realidad eres. 6Un pensamiento de que estás separado de tu Creador y un deseo de ser lo que Él no creó. 7El ego es un producto de la locura, no de la realidad. 8Es tan sólo un nombre para lo innombrable. 9Un símbolo de lo imposible; una elección de opciones que no existen. 10Le damos un nombre sólo para que nos ayude a entender que no es más que un pensamiento ancestral según el cual aquello que se ha inventado es inmortal. 11Mas ¿qué podría proceder de ello, excepto un sueño que, al igual que todos los demás sueños, tan sólo puede terminar en la muerte?
2. ¿Qué es el ego? 2El ego no es nada, pero se manifiesta de tal forma que parece ser algo. 3En un mundo de formas no se puede negar al ego, pues sólo él parece real. 4Mas ¿podría el Hijo de Dios tal como su Padre lo creó morar en una forma o en un mundo de formas? 5Si alguien te pide que definas al ego y expliques cómo se originó, es porque cree que el ego es real e intenta, por definición, asegurarse de que su naturaleza ilusiva quede oculta tras las palabras que parecen otorgarle realidad.
3. Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad. 2Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. 3La irrealidad del ego no se niega con palabras, ni su significado se vuelve claro por el hecho de que su naturaleza parezca tener una forma. 4¿Quién puede definir lo indefinible? 5Sin embargo, incluso para esto hay una respuesta.
4. No podemos formular realmente una definición de lo que es el ego, pero sí podemos decir lo que no es. 2Y esto lo podemos ver con perfecta claridad. 3Basándonos en eso podemos deducir lo que es. 4Observa su opuesto y verás la única respuesta que tiene sentido.
5. A lo opuesto al ego, desde cualquier punto de vista -origen, efectos y consecuencias- le llamamos milagro. 2En él encontramos todo lo que no tiene que ver con el ego en este mundo. 3El milagro es lo opuesto al ego, y sólo en él podemos observar lo que era el ego, pues en él vemos lo que éste aparentemente hacía; y la causa y sus efectos no pueden sino seguir siendo una misma cosa.
6. Donde antes había oscuridad, ahora vemos luz. 2¿Qué es el ego? 3Lo que antes era la oscuridad. 4¿Dónde está el ego? 5Donde antes estaba la oscuridad. 6¿Qué es ahora y dónde puede encontrársele? 7No es nada y no se le puede encontrar en ninguna parte. 8Ahora la luz ha llegado, y su opuesto se ha ido sin dejar ni rastro. 9Donde antes había maldad, ahora hay santidad. 10¿Qué es el ego? 11Lo que antes era la maldad. 12¿Dónde está el ego? 13En una pesadilla que sólo parecía ser real mientras la estabas soñando. 14Donde antes había crucifixión ahora está el Hijo de Dios. 15¿Qué es el ego? 16¿Quién tiene necesidad de preguntar? 17¿Dónde está el ego? 18¿Quién necesita ir en busca de ilusiones ahora que los sueños han desaparecido?
7. ¿Qué es un milagro? 2Un milagro es un sueño también. 3Pero si observas todos los aspectos de ese sueño, jamás volverás a dudar. 4Observa el bondadoso mundo que se extiende ante ti mientras caminas envuelto en mansedumbre. 5Observa a los ayudantes que encuentras a lo largo del camino que recorres, felices ante la certeza del Cielo y la garantía de paz. 6Y observa también, por un instante, lo que por fin dejaste atrás y finalmente pasaste de largo.
8. Esto es lo que era el ego: el odio cruel, la necesidad de venganza y los gritos de dolor, el miedo a la muerte y el deseo de matar, la ilusión de no tener hermanos, y el yo que parecía estar solo en el universo. 2El milagro corrige este terrible error con respecto a ti mismo con la misma dulzura con la que una madre amorosa adormece con su canto a su criatura. 3¿No preferirías escuchar un canto así? 4¿No contestaría ese canto todo lo que pensabas preguntar, haciendo incluso que la pregunta dejase de tener sentido?
9. Tus preguntas no tienen respuesta, ya que han sido planteadas para acallar la Voz de Dios, la Cual nos hace a todos una sola pregunta: «¿Estás listo ya para ayudarme a salvar el mundo?» 2Pregunta esto en vez de preguntar qué es el ego, y verás un súbito resplandor envolver al mundo que el ego fabricó. 3Ahora no se le niega a nadie ningún milagro. 4El mundo se ha salvado de todo lo que tú pensabas que era. 5Y lo que es, ha sido siempre absolutamente puro y jamás ha sido condenado.
10. El milagro perdona; el ego condena. 2No se necesita ninguna otra definición para ninguno de ellos excepto ésta. 3Mas ¿qué definición podría ser más cierta, o estar más a tono con lo que es la salvación? 4Con esto el problema y la respuesta se llevan uno al lado del otro, y al estar finalmente juntos, la elección es obvia. 5¿Quién elegiría el infierno de reconocer que eso es lo que está eligiendo? 6¿Y quién no seguiría adelante un poco más, cuando le ha sido dado comprender que el camino es corto y que el Cielo es su meta?
3. EL PERDÓN -. LA FAZ DE CRISTO
1. El perdón es el medio que nos lleva a Dios y que nos permite alcanzarle, mas es algo ajeno a Él. 2Es imposible concebir que algo creado por Él pueda necesitar perdón. 3El perdón, entonces, es una ilusión, pero debido a su propósito, que es el del Espíritu Santo, hay algo en ella que hace que sea diferente. 4A diferencia de las demás ilusiones, nos aleja del error en vez de acercarnos a él.
2. Al perdón podría considerársele una clase de ficción feliz: una manera en la que los que no saben pueden salvar la brecha entre su percepción y la verdad. 2No pueden pasar directamente de la percepción al conocimiento porque no creen que ésa sea su voluntad. 3Esto hace que Dios parezca ser un enemigo en lugar de lo que realmente es. 4Y es precisamente esta percepción demente la que hace que no estén dispuestos a simplemente ascender y retornar a Él en paz.
3. Y de este modo, necesitan una ilusión de ayuda porque se encuentran desvalidos; un Pensamiento de paz porque están en conflicto. 2Dios sabe lo que Su Hijo necesita antes de que él se lo pida. 3Dios no se ocupa en absoluto de la forma, pero al haber otorgado el contenido, Su Voluntad es que se comprenda. 4Y eso basta. 5Las formas se adaptan a las necesidades, pero el contenido es inmutable, tan eterno como su Creador.
4. Antes de que el recuerdo de Dios pueda retornar es necesario ver la faz de Cristo. 2La razón es obvia. 3Para ver la faz de Cristo se requiere percepción. 4El conocimiento no es algo que se pueda ver. 5Pero la faz de Cristo es el gran símbolo del perdón. 6Es la salvación. 7Es el símbolo del mundo real. 8El que la ve, deja de ver el mundo. 9Está tan cerca ya del umbral del Cielo como es posible estar mientras aún esté afuera. 10Mas desde ahí, un paso más basta para entrar. 11Es el paso final. 12Y ése se lo dejamos a Dios.
5. El perdón es un símbolo también, pero en cuanto que símbolo exclusivo de la Voluntad del Padre, no puede ser dividido. 2Y así, la Unidad que refleja se convierte en Su Voluntad. 3Es lo único que aún está en el mundo en parte, y que, al mismo tiempo es el puente que conduce al Cielo.
6. La Voluntad de Dios es lo único que existe. 2Lo único que podemos hacer es pasar de la nada al todo; del infierno al Cielo. 3¿Es esto una jornada? 4No, en verdad no lo es, pues la verdad no va a ninguna parte. 5Pero las ilusiones cambian según el lugar o la época. 6El paso final no es más que otro cambio. 7Por ser una percepción, es en parte irreal. 8Sin embargo, esa parte desaparecerá. 9Lo que entonces quedará será la paz eterna y la Voluntad de Dios.
7. Ahora ya no hay deseos, pues los deseos cambian. 2Incluso lo que una vez se deseó puede volverse indeseable. 3Esto es así porque el ego jamás puede estar en paz. 4Pero la Voluntad es constante, por ser el don de Dios. 5Y lo que Él da es siempre como Él Mismo. 6Este es el propósito de la faz de Cristo. 7 Es el regalo de Dios para la salvación de Su Hijo. 8Contempla únicamente esto y habrás sido perdonado.
8. ¡Cuán hermoso se vuelve el mundo en ese instante en el que ves la verdad acerca de ti mismo reflejada en él! 2Ahora estás libre de pecado y contemplas tu impecabilidad *. 3Ahora eres santo y así lo percibes. 4Y ahora la mente retorna a su Creador: la unión de Padre e Hijo; la Unidad de unidades que se encuentra detrás de toda unión, aunque más allá de todas ellas. 5No se ve a Dios, sino que únicamente se le comprende. 6No se ataca a Su Hijo, sino que se le reconoce.
4. LA PERCEPCIÓN VERDADERA – EL CONOCIMIENTO
1. El mundo que ves no es más que la ilusión de un mundo. 2Dios no lo creó, pues lo que Él crea tiene que ser tan eterno como Él. 3En el mundo que ves, no obstante, no hay nada que haya de perdurar para siempre. 4Algunas cosas durarán en el tiempo algo más que otras. 5Pero llegará el momento en el que a todo lo visible le llegue su fin.
2. Los ojos del cuerpo no son, por lo tanto, el medio a través del cual se puede ver el mundo real, pues las ilusiones que contemplan sólo pueden conducir a más ilusiones de la realidad. 2Y eso es lo que hacen. 3Pues todo lo que los ojos del cuerpo ven, no sólo no ha de durar, sino que además se presta a que se tengan pensamientos de pecado y culpabilidad. 4Todo lo que Dios creó, por otra parte, está por siempre libre de pecado y, por ende, por siempre libre de culpabilidad.
3. El conocimiento no es el remedio para la percepción falsa, puesto que al proceder de distintos niveles, jamás pueden encontrarse. 2La única corrección posible para la percepción falsa es la percepción verdadera. 3Ésta no perdurará. 4Pero mientras dure, su propósito será sanar. 5La percepción verdadera es un remedio que se conoce por muchos nombres. 6El perdón, la salvación, la Expiación y la percepción verdadera son todos una misma cosa. 7Son el comienzo de un proceso cuyo fin es conducir a la Unicidad * que los transciende a todos. 8La percepción verdadera es el medio por el que se salva al mundo de las garras del pecado, pues el pecado no existe. 9Y esto es lo que la percepción verdadera ve.
4. El mundo se yergue como un sólido muro ante la faz de Cristo. 2Pero la percepción verdadera lo ve sólo como un frágil velo, tan fácil de descorrer que no podría durar más de un instante. 3Por fin se ve el mundo tal como es. 4Y ahora no puede sino desaparecer, pues en su lugar ha quedado un espacio vacío que ha sido despejado y preparado. 5Donde antes se percibía destrucción, aparece ahora la faz de Cristo, y en ese instante el mundo queda olvidado y el tiempo acaba para siempre al disolverse el mundo en la nada de donde provino.
5. Un mundo perdonado no puede durar mucho. 2Era la morada de los cuerpos. 3Pero el perdón mira más allá de ellos. 4En eso radica su santidad; así es como sana. 5El mundo de los cuerpos es el mundo del pecado, pues sólo si el cuerpo existiese sería posible el pecado. 6El pecado acarrea culpabilidad, tan irremediablemente como el perdón acaba con ella. 7Y una vez que ha desaparecido todo rastro de culpabilidad, ¿qué queda que pueda seguir manteniendo al mundo separado y fijo en su lugar? 8Pues la idea de lugar habrá desaparecido también, junto con el tiempo. 9El cuerpo es lo único que hace que el mundo parezca real, pues, al ser algo separado, no puede permanecer donde la separación es imposible. 10El perdón prueba que es imposible porque no lo ve. 11Y lo que entonces pasas por alto, deja de ser comprensible para ti, tal como una vez estabas seguro de su presencia.
6. Éste es el cambio que brinda la percepción verdadera: lo que antes se había proyectado afuera, ahora se ve adentro, y ahí el perdón deja que desaparezca. 2Ahí se establece el altar al Hijo, y ahí se recuerda a su Padre. 3Ahí se llevan todas las ilusiones ante la verdad y se depositan ante el altar. 4Lo que se ve como que está afuera no puede sino estar más allá del alcance del perdón, pues parece ser por siempre pecaminoso. 5¿Qué esperanza puede haber mientras se siga viendo el pecado como algo externo? 6¿Qué remedio puede haber para la culpabilidad? 7Mas al ver a la culpabilidad y al perdón dentro de tu mente, éstos se encuentran juntos por un instante, uno al lado del otro, ante un solo altar. 8Ahí, por fin, la enfermedad y su único remedio se unen en un destello de luz curativa. 9Dios ha venido a reclamar lo que es Suyo. 10El perdón se ha consumado.
7. Y ahora el conocimiento de Dios, inmutable, absoluto, puro y completamente comprensible, entra en su reino. 2Ya no hay percepción, ni falsa ni verdadera. 3Ya no hay perdón, pues su tarea ha finalizado. 4Ya no hay cuerpos, pues han desaparecido ante la deslumbrante luz del altar del Hijo de Dios. 5Dios sabe que ese altar es el Suyo, así como el de Su Hijo. 6Y ahí se unen, pues ahí el resplandor de la faz de Cristo ha hecho desaparecer el último instante del tiempo, y ahora la última percepción del mundo no tiene propósito ni causa. 7Pues ahí donde el recuerdo de Dios ha llegado finalmente, no hay jornada, ni creencia en el pecado, ni paredes, ni cuerpos. aY la sombría atracción de la culpabilidad y de la muerte se extingue para siempre.
8. ¡Oh hermanos míos, si tan sólo supierais cuánta paz os envolverá y os mantendrá a salvo, puros y amados en la Mente de Dios, no haríais más que apresuraros a encontraros con Él en Su altar! 2Santificados sean vuestros nombres y el Suyo, pues se unen ahí, en ese santo lugar. 3Ahí Él se inclina para elevaros hasta Él, liberándoos de las ilusiones para llevaros a la santidad; liberándoos del mundo para conduciros a la eternidad; liberándoos de todo temor y devolviéndoos al amor.
5. JESÚS – CRISTO
1. No necesitas ayuda para entrar en el Cielo, pues jamás te ausentaste de él. 2Pero sí necesitas una ayuda que proceda de más allá de ti, pues te encuentras limitado por falsas creencias con respecto a tu Identidad, la cual sólo Dios estableció en la realidad. 3Los ayudantes que se te proveen varían de forma, aunque ante el altar son uno solo. 4Más allá de cada uno de ellos se encuentra un Pensamiento de Dios, y esto jamás ha de cambiar. 5Pero sus nombres difieren por un tiempo, puesto que el tiempo necesita símbolos, siendo de por sí irreal. 6Sus nombres son legión, pero no nos extenderemos más allá de los nombres que el curso en sí emplea. 7Dios no provee ayuda, pues no sabe de necesidades. 8Sin embargo, Él crea todos los Ayudantes que Su Hijo pueda necesitar, mientras éste siga creyendo que sus fantasías son reales. 9Dale gracias a Dios por ellos, pues son quienes te conducirán de regreso a tu hogar.
2. El nombre de Jesús es el nombre de uno que, siendo hombre, vio la faz de Cristo en todos sus hermanos y recordó a Dios. 2Al identificarse con Cristo, dejó de ser un hombre y se volvió uno con Dios. 3El hombre era una ilusión, pues parecía ser un ser separado que caminaba por su cuenta, dentro de un cuerpo que aparentemente mantenía a su ser separado de su Ser, como hacen todas las ilusiones. 4Pero ¿quién puede salvar a menos que, al ver las ilusiones, las identifique como lo que son? 5Jesús sigue siendo un Salvador porque vio lo falso y no lo aceptó como la verdad. 6Cristo necesitó su forma para poder presentarse ante los hombres y salvarlos de sus ilusiones.
3. En su completa identificación con el Cristo -el perfecto Hijo de Dios, Su única creación y Su felicidad, por siempre como Él y uno con Él- Jesús se convirtió en lo que todos vosotros no podéis sino ser. 2Mostró el camino para que le siguieras. 3Él te conduce de regreso a Dios porque vio el camino ante sí y lo siguió. 4Jesús hizo una clara distinción, todavía velada para ti, entre lo falso y lo verdadero. 5Te ofreció una demostración palpable de que es imposible matar al Hijo de Dios, y de que el pecado, la maldad, la malicia, el miedo o la muerte no pueden alterar su vida en modo alguno.
4. Todos tus pecados, por lo tanto, te han sido perdonados, ya que jamás tuvieron consecuencia alguna. 2Y así, no fueron más que sueños. 3Levántate con aquel que te mostró esto, ya que se lo debes por haber compartido contigo tus sueños para que pudieran ser disipados. 4Y todavía los comparte, para mantenerse en unión contigo.
5. ¿Es él el Cristo? 2Por supuesto que sí, junto contigo. 3Su vida en la tierra no fue lo suficientemente larga como para poder enseñar la poderosa lección que aprendió por todos vosotros. 4Mas él permanecerá contigo para conducirte desde el infierno que tú hiciste hasta Dios. 5Y cuando unas tu voluntad a la suya, verás a través de su visión, pues los ojos de Cristo se comparten. 6Caminar con él es algo tan natural como caminar con un hermano al que conoces desde que naciste, pues eso es en verdad lo que él es. 7Se han hecho amargos ídolos de aquel que sólo quiere ser un hermano para el mundo. 8Perdónale tus fantasías, y comprende lo mucho que amarías a un hermano así. 9Pues él por fin le brindará descanso a tu mente y la llevará contigo ante tu Dios.
6. ¿Es él el único Ayudante de Dios? 2¡Por supuesto que no! 3Pues Cristo adoptará muchas formas con diferentes nombres hasta que se reconozca la unicidad * de todas ellas. 4Mas para ti, Jesús es el portador del único mensaje de Cristo acerca del Amor de Dios. 5No tienes necesidad de ningún otro. 6Es posible leer sus palabras y beneficiarse de ellas sin aceptarle en tu vida. 7Mas él te ayudaría todavía más si compartieses con él tus penas y alegrías, y renunciases a ambas para hallar la paz de Dios. 8Con todo, lo que él quiere que aprendas más que nada sigue siendo la lección que vino a enseñar, la cual reza así:
9La muerte no existe porque el Hijo de Dios es como su Padre. 10No puedes hacer nada que pueda alterar el Amor Eterno. 11Olvida tus sueños de pecado y de culpabilidad, y en su lugar ven conmigo a compartir la resurrección del Hijo de Dios. 12Y trae contigo todos aquellos que Él te ha enviado para que cuides de ellos como yo cuido de ti.
6. EL ESPÍRITU SANTO
1. Jesús es la manifestación del Espíritu Santo, a Quien él invocó para que descendiese sobre la tierra después de su ascensión al Cielo, es decir, después de haberse identificado completamente con el Cristo, el Hijo de Dios tal como Él lo creó. 2Al ser el Espíritu Santo una creación del único Creador y al crear junto con Él y a Su semejanza o espíritu, es eterno y nunca ha cambiado. 3Fue «invocado para que descendiese sobre la tierra» en el sentido de que entonces se hizo posible aceptarle y escuchar Su Voz. 4Su Voz es la Voz de Dios, y, por lo tanto, ha adquirido forma. 5Dicha forma no es Su realidad, la cual sólo Dios conoce junto con Cristo, Su verdadero Hijo, Quien es parte de Él.
2. Al Espíritu Santo se le describe a lo largo del curso como Aquel que nos ofrece la respuesta a la separación y nos trae el plan de la Expiación, al asignarnos el papel especial que nos corresponde desempeñar en dicho plan y mostrarnos exactamente en qué consiste. 2Él ha designado a Jesús como el líder para llevar a cabo Su plan, ya que Jesús fue el primero en desempeñar perfectamente su papel. 3Se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra, y lo compartirá contigo cuando tú hayas desempeñado el tuyo. 4El principio de la Expiación le fue dado al Espíritu Santo mucho antes de que Jesús lo pusiese en marcha.
3. Al Espíritu Santo se le describe como el último vínculo de comunicación que queda entre Dios y Sus Hijos separados. 2A fin de llevar a cabo esta función especial, Él ha asumido una doble función. 3Goza de conocimiento porque es parte de Dios; percibe porque fue enviado para salvar a la humanidad. 4Él es el gran principio corrector, el portador de la verdadera percepción, el poder intrínseco de la visión de Cristo. 5Él es la luz en la que se percibe el mundo perdonado, en el que solamente puede verse la faz de Cristo. 6Él nunca se olvida del Creador ni de Su Creación. 7Él nunca se olvida del Hijo de Dios. 8Él nunca se olvida de ti. 9Te brinda el Amor de tu Padre en un eterno resplandor que nunca será extinguido porque Dios Mismo lo depositó ahí.
4. El Espíritu Santo mora en la parte de tu mente que es parte de la Mente de Cristo. 2Él representa a tu Ser y a tu Creador, Quienes son uno. 3Habla por Dios y también por ti, ya que está unido a Ambos. 4Por consiguiente, Él es la prueba de que Ambos son uno solo. 5El Espíritu Santo parece ser una Voz, pues de esa forma es como te comunica la Palabra de Dios. 6Parece ser un Guía por tierras lejanas, pues ésa es la clase de ayuda que necesitas. 7Y parece ser también cualquier cosa que satisfaga las necesidades que creas tener. 8Pero Él no se engaña cuando te percibes a ti mismo atrapado por necesidades que no tienes. 9De ellas es de las que quiere liberarte. 10De ellas es de las que quiere ponerte a salvo.
5. Tú eres Su manifestación en este mundo. 2Tu hermano te invoca para que seas Su Voz junto con él. 3Por sí solo no puede ser el Ayudante del Hijo de Dios, pues por sí solo no tiene ninguna función. 4Pero unido a ti es el resplandeciente Salvador del mundo, Cuyo papel en la redención de éste tú has completado. 5Él te da las gracias a ti y a tu hermano, pues te elevaste con él cuando él empezó a salvar al mundo. 6Y estarás con él cuando el tiempo haya cesado y ya no quede ni rastro de los sueños de rencor en los que bailabas al compás de la exangüe música de la muerte. 7Pues en su lugar se oirá el himno a Dios por unos momentos más. 8Y luego ya no se oirá más la Voz, ya que no volverá a adoptar ninguna forma, sino que retornará a la eterna Amorfía de Dios.
EPÍLOGO
1. No olvides que una vez que esta jornada ha comenzado, el final es seguro. 2Las dudas te asaltarán una y otra vez a lo largo del camino, y luego se aplacarán sólo para volver a surgir. 3El final, no obstante, es indudable. 4Nadie puede dejar de hacer lo que Dios le ha encomendado que haga. 5Cuando te olvides de esto, recuerda que caminas a Su lado, con Su Palabra impresa en tu corazón. 6¿Quién puede desalentarse teniendo una Esperanza como ésa? 7IIusiones de abatimiento parecerán asaltarte, pero aprende a no dejarte engañar por ellas. 8Detrás de cada ilusión está la realidad y está Dios. 9¿Por qué querrías seguir esperando por esto y sustituirlo por ilusiones, cuando Su Amor se encuentra tan sólo un instante más allá en el camino donde todas ellas acaban? 10El final es indudable y está garantizado por Dios. 11¿Quién se detendría ante una imagen inerte, cuando un paso más allá el más Santo de todos los Santos abre una puerta inmemorial que conduce más allá del mundo?
2. Tú eres un extraño aquí. 2Pero le perteneces a Aquel que te ama como Él se ama a Sí Mismo. 3Sólo con que me pidas que te ayude a hacer rodar la piedra, ello se hará conforme a Su Voluntad. 4Nuestra jornada ya ha comenzado. 5Hace mucho tiempo que el final se escribió en las estrellas y se plasmó en los Cielos con un rayo de luz brillante que lo ha mantenido a salvo en la eternidad y a lo largo del tiempo, 6y que aún lo conserva inalterado, imperturbable e inmutable.
3. No tengas miedo. 2No hemos hecho más que reanudar una vieja jornada que comenzamos hace mucho tiempo, pero que aparenta ser nueva. 3Hemos reanudado nuestra jornada por la misma senda que estábamos recorriendo antes y en la que, por un tiempo, nos perdimos. 4Y ahora intentamos recorrerla de nuevo. 5Nuestro nuevo comienzo posee la certeza que le había faltado a la jornada hasta ahora. 6Levanta la mirada y contempla Su Palabra entre las estrellas, donde Él ha escrito tu nombre junto con el Suyo. 7Levanta la mirada y halla tu infalible destino que el mundo quiere ocultar, pero que Dios quiere que veas.
4. Esperemos aquí en silencio, y arrodillémonos un instante en agradecimiento hacia Aquel que nos llamó y nos ayudó a oír Su Llamada. 2Y luego levantémonos y recorramos con fe el camino que nos conduce a Él. 3Ahora estamos seguros de que no caminamos solos. 4Pues Dios está aquí, y con Él todos nuestros hermanos. 5Ahora sabemos que jamás volveremos a extraviarnos. 6El canto que sólo se había interrumpido por un instante se vuelve a oír, si bien parece como si nunca antes se hubiese entonado. 7Lo que aquí ha empezado ganará fuerza, vida y esperanza, hasta que el mundo se detenga por un instante y olvide todo lo que el sueño de pecado hizo de él.
5. Salgamos al encuentro de ese mundo recién nacido, sabiendo que Cristo ha renacido en él y que la bendición de su renacimiento perdurará para siempre. 2Habíamos perdido el rumbo, pero Él lo ha encontrado por nosotros. 3Démosle la bienvenida a Aquel que regresa a nosotros para celebrar la salvación y el fin de todo lo que creíamos haber hecho. 4El lucero del alba de este nuevo día contempla un mundo diferente en el que se le da la bienvenida a Dios, y a Su Hijo junto con Él. 5Nosotros que le completamos, le damos las gracias, tal como Él nos las da a nosotros. 6El Hijo reposa, y en la quietud que Dios le dio, entra en su hogar y por fin está en paz.
